Cartas al director
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Quiero decidir yo misma

Oigo con estupor en la televisión la noticia de que el Colegio de Farmacéuticos ha decidido dar manga ancha para que sus miembros puedan negarse a realizar la prueba del embarazo a una mujer cuando exista la sospecha (por su parte) de que ese posible embarazo no se lleve, a término.Yo me pregunto: ¿en qué van a basar su sospecha? ¿Van a preguntarte la edad o te van a preguntar si estás casada como Dios manda, cuando ya no hay que ponerlo ni en el carné de identidad, o directamente te van a pedir el DNI, cuando no te ganes su confianza, para anotar tus datos y luego investigar si has dado a luz y, en caso contrario, denunciarte?

¿Te van a preguntar si tienes trabajo y, en caso afirmativo, cuánto ganas, para ver si, según el farmacéutico, puedes mantener una criatura? ¿O se van a fiar más de la apariencia física, de cómo vas vestida, de cómo hablas? Porque no creo que se atrevan a preguntarte, en voz alta: ¿vas a abortar o quieres al bebé?

Mujer, cuando creas que estás embarazada, prepárate, cómprate ropa nueva, vete a la peluquería, píntate la cara..., en fin, disfrázate para dar apariencia de respetable según los cánones de esta sociedad y para ver si así el farmacéutico se digna realizarte la prueba del embarazo, porque como tenga la más mínima sospecha de que tu vida no es ordenada, de que eres joven y poco madura, de que no tienes recursos económicos..., se puede negar a efectuarte la prueba que solicitas.

En el fondo lo que subyace es una total falta de respeto por la vida íntima de las mujeres y la consideración de esta sociedad de que las mujeres somos seres de segunda categoría, algo tontas, y que otros deben decidir por nosotras, ya que nosotras no sabemos lo que queremos.

Esta norma del Colegio de Farmacéuticos es un ataque más hacia nuestras ya restringidas libertades de mujeres-

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 07 de mayo de 1991.

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