Maradona cayó en una trampa de la PoIicía según 'El Gráfico'

La policía no detuvo por casualidad al futbolista Diego Maradona, sino que lo seguía desde su regreso a Argentina y había empleado a una mujer como cebo, para descubrir sus conexiones con la droga, según una información que publica esta semana el semanario deportivo El Gráfico. Al mismo tiempo, los abogados de Maradona desmintieron las declaraciones de su apoderado, Mario Franchi, quien dijo que el futbolista había reconocido que consumía droga desde hace tres meses.

La información de El Gráfico podría servir de base para un guión de película de serie negra. La revista publica incluso algunos "patéticos diálogos con la policía", tal como se anuncia en la portada.En contra de la versión inicial de que la policía encontró por azar a Maradona en el piso de Caballito, El Gráfico asegura que la detención responde a una operación de seguimiento expreso del futbolista.. Según esta nueva versión, el consumo de droga en el entorno de Maradona era un secreto a voces desde hace tiempo y no se trata de algo que comenzó hace tres meses.

Asegura el semanario que en la fastuosa boda de Maradona, que se celebró en el Luna Park de Buenos Aires "se habrían consumido importantes cantidades de cocaína en estado de máxima pureza. En esos tiempos no era fácil voltear el ídolo. Había demasiados paraguas que le brindaban protección". Añade la revista que desde entonces la policía Italiana informó periódicamente a la argentina.

Cuando Maradona regresó a Argentina, tras descubrirse en Italia que había consumido cocaína en un control antidoping, la policía estableció un seguimiento especial de los pasos de Maradona. Ni siquiera faltó la infiltración entre el séquito de amistades del futbolista de una suboficial de policía, "rubia, 25 años, muy atractiva, experta en temas de narcotráfico".

Flechazo mutuo

La rubia le gustó a Maradona y "ella, en cambio, simula que el flechazo es mutuo. Habría habido encuentros frecuentes y en diversos lugares, uno de ellos un hotel de Suipacha al 900 [en el centro de Buenos Aires]".

Cuando la policía Irrumpió en el piso de Caballito, la suboficial cambió de bando y se pasó al de los agentes. El Gráfico describe el apartamento como "un típico bulín", propiedad de Gabriel Expósito, cuñado de Maradona, más conocido por el alias de el morsa. En lunfardo, la jerga de Buenos Aires, un bulín es el lugar reservado para citas amorosas.

En el momento de la intervención policial, según la revista, "Diego y su otro amigo correntino estaban desnudos sobre la cama de dos plazas. Los dos saltaron instintivamente, cuando entraron en la pieza. Diego quiso ponerse el slip, perdió pie, cayó otra vez sobre la cama". El diálogo que siguió, que publica El Gráfico, tiene ribetes cinematográficos:

-"Perdiste, Diego, perdiste. ¿Cuánta blanca tenés?"

-"Dejá, no me matés ... Podemos arreglar".

-"Imposible volver atrás. Hay 200 personas en la calle".

Entonces el comisario que dirigía el operativo miró a la calle, donde se aglomeraba la gente y se preguntó indignado: "¿Quién fue el hijo de puta que bocinó?. ¿Cómo puede ser que ya esté el móvil de una radio?". Maradona intentaba, en vano, defenderse: "No, loco, yo no ando en esto [la droga]. Otra vez empiezan con esa historia". También preguntó por su mujer y se extrañó ante el revuelo de los periodistas: "¿Qué pasa, che, quién citó a conferencia de prensa? ¿Está la RAI [televisión italiana]?", antes de ser conducido a prisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de abril de 1991.

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