Presente y futuro
La habilidad de Keynes para convertir depresiones en etapas de prosperidad y viceversa no es enteramente aplicable a la Bolsa. El economista británico concibió la economía como un tren al que bastaba echar un poco de carbón-inflación para reavivarla y, a la inversa, cuando la economía se recalentaba había que frenar la máquina moderando la demanda. Recursos de esta índole, que han sido ensayados recientemente en España, no sirven en Bolsa. El mercado está dando muestras suficientes de escurrirse una vez más ante la pura actualidad. Estamos, más que nunca, ante una Bolsa que parece no poder permitirse el lujo de esperar a vivir del presente. Ésta es la actual situación de una Bolsa en foto fija, que sigue mirando al futuro tratando de adivinarlo.La caída de la inflación, la bajada de tipos de interés en todos los plazos, el dinero más barate y las expectativas de un mayor crecimiento económico que se han confirmado en los últimos días habían sido ya asímílados por la recíente y moderada subida de cotizaciones. Bastantes valores reflejan unos precios realmente baratos medidos en términos de relación cotización / beneficio. Y las ampliaciones, prácticamerite paradas en los último tres meses, están volviendo al mercado.


























































