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Tribuna

¿Qué Wagner?

Se trataba de elegir entre Richard, el músico, y Adolph, el economista. Atrapados en la aparente superficialidad de la pregunta- ¿qué Wagner?, ¿cuál de los dos es más sugestivo?-, los alumnos de un college británico compensaban la arídez de la teoría económica. El bolsista moderno, en sesiones como la de ayer definida por el paréntesis inversor, se siente cercado por la misma dicotomía. Su arte, el manejo de los activos financieros, está muy lejos del bienestar.Las crónicas narran que aquellos brillantes universitarios trataban de responder a un eterno dilema: arte o eficacia económica.. Para el alumno más despierto de aquella generación, la respuesta definitiva llegó mucho más tarde con Las consecuencias económicas de la paz, un texto en el que Kleynes trató de expresar la postración del Tratado de Versalles aventurando una crisis económica mundial que finalmente habría de llegar. La primera gran obra real de la economía moderna nació de una guerra, pensando en la escasez de rectirsos que dejaban sus secuelas. Hoy, la dificil fijación del precio de los activos Índustriales expresado en los mercados de acciones, dada la paralización de las grandes decisiones, lleva algo de aquella postración.

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