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Entrevista:

"Tenemos que reinventar la izquierda"

El nuevo secretario general de Euskadiko Ezkerra (EE), Jon Larrinaga (Gernika, 1948), es el primero en la formación que ocupa ese cargo y no procede de los polimilis, aunque desde 1968 ha recorrido ETA, las Células Rojas y el Partido Comunista de Euskadi, un año antes de la confluencia entre el PCE y EE. Economista por Lovaina, (Bélgica), trabajó en el servicio de estudios de Banco de Bilbao. Hasta su nombramiento como consejero de Urbanismo del Gobierno vasco era diputado por Vizcaya en el Congreso.

Pregunta. El congreso de EE ha dejado una impresión de enfrentamiento interno muy contradictoria con su imagen tradicional. ¿Qué ha sucedido?

Respuesta. Nos hemos aclarado, hemos aclarado la línea política y la relación de fuerzas entre las distintas sensibilidades del partido. Me preocupa la percepción negativa de un congreso de puertas abiertas.

P. Además de diferencias políticas, había un serio malestar interno. ¿Ha fallado el partido al no haberlo observado antes?

R. Sí. Yo he insistido en la anterior dirección, de la que formaba parte, en la falta de correspondencia entre los órganos y la generalidad del partido.

P. ¿Era necesario un golpe de timón como el que se ha dado?

R. Me parece muy importante la reafirmación de EE como partido de izquierda nacional, de socialismo vasco, y la petición de ingreso en la Internacional Socialista. Estamos perfectamente colocados. Auñamendi cabe en la EE que hemos aprobado.

P. ¿Había una desviación de esa línea plural?

R. En los últimos meses hubo un sector de la dirección proclive a ubicarnos en el nacionalismo.

P. Hoy el partido está dividido. ¿Qué va a hacer para conseguir la síntesis?

R. Una oferta integradora y muy generosa. Intentaremos un esfuerzo por conseguir listas únicas a la Asamblea Nacional.

P. ¿Continuará Aulestia como portavoz?

R. En un entendimiento global que abarque la ejecutiva y los órganos provinciales, no veo inconveniente. Es parte del patrimonio del partido.

P. ¿A qué le suena la casa común?

P. Preferimos hablar del terreno común de la izquierda en Euskadi. Si en Madrid la casa común no deja de ser una pretensión totalizadora, en Euskadi la representación del partido socialista sólo da para un apartamento.

P. ¿Qué significa ser de izquierdas en el final del siglo?

R. Debemos reinventar el discurso y la práctica de la izquierda. Ambos han estado excesivamente pegados a la acción gubernamental y al Estado. Ideas como la defensa de las libertades, la igualdad, la justicia o la paz deben ser interpretadas cada vez más como valores ciudadanos.

P. Todos esos valores los reclaman también el centro o la derecha moderna.

R. En el enunciado las diferencias son cada vez menores, pero se empiezan a notar a la hora de aprobar presupuestos o de adoptar compromisos. Por ejemplo, frente al desempleo, ¿por qué no avanzamos hacia fórmulas de reparto del trabajo? Ahí hay una función dialéctica muy importante.

P. ¿A qué aspira EE desde el Gobierno vasco?

R. A conseguir que se haga política de medio ambiente en Euskadi, a promover viviendas sociales, a impulsar el Consejo Económico y Social, previo diálogo con sindicatos y empresarios... Vamos a llevar también al Parlamento el debate sobre la Seguridad Social y el Inem. Necesitamos restablecer el consenso estatutario, y eso significa incorporar al partido socialista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 1991

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