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Reportaje:

La vuelta de los dragones voladores

Dos teorías científicas se enfrentan ahora a la extinción de los dinosaurios

Los "dragones del aire" o "espectros del infierno", conocidos por los paleontólogos como pterosaurios, desaparecieron hace 64 millones de años junto con los dinosaurios y seguramente por el mismo desconocido motivo. Ningún hombre vio estos reptiles voladores, pero los esqueletos hallados demuestran que fueron los voladores más grandes que han existido; sus alas desplegadas llegaban a medir 15 metros. "Creo que estos animales se extinguieron a lo largo de millones de años, y no desaparecieron de repente por un meteorito o un accidente", comenta Wann Langston, profesor de Paleontología de la Universidad de Tejas en Austin (EE UU) y una autoridad en dinosaurios, en contra de la teoría publicada por Nature.

La prestigiosa revista británica Nature acaba de publicar un artículo que refuerza la teoría de los científicos estadounidenses, de origen mexicano, Walter y Luis Alvárez, y vuelve a poner de actualidad la polémica desaparición de los prehistóricos dinosaurios. Según esta teoría, el impacto de un gran meteorito en la Tierra, hace 65 millones de años, provocó una inmensa nube de polvo que oscureció la atmósfera y, consiguientemente, enfrió el clima. Los dinosaurios y muchos otros animales debieron morir en masa entonces, incapaces de sobrevivir en esas condiciones."La idea del meteorito se ha divulgado mucho, porque forma parte de la naturaleza humana buscar las explicaciones más sencillas a los enigmas, a no ser que seas un profesor, y entonces intentas complicar las cosas tanto como sea posible", bromea Langston al exponer su propia teoría acerca de la desaparición de estos animales fantásticos. "Creo que la extinción debió producirse a lo largo de un periodo muy largo de tiempo, y pudo estar relacionada con los cambios de los continentes, mares y océanos", explica.

Los desplazamientos de la tierra emergida a lo largo de millones de años cambiaron la configuración de las zonas costeras donde vivían los dinosaurios y pterosaurios.

Alteraciones climáticas

"Además", continúa Langston, "esos cambios de tierra y aguas variaron los esquemas de circulación del agua y produjeron alteraciones en la circulación de las masas de aire, de forma que se incrementaron las fluctuaciones de las temperaturas y las estaciones del año", señala este experto paleontólogo de 70 años. "Estos cambios significativos en las estaciones durante un tiempo largo pudieron afectar a unos animales adaptados a vivir en un clima muy estable", sugiere Langston, y comenta que el cambio climático actual es algo que debe tenerse en cuenta, aunque afirma no tener una "opinión educada" sobre el efecto invernadero."En contra de la teoría de que los dinosaurios y pterosaurios no pudieron sobrevivir en la oscuridad y a bajas temperaturas, se han encontrado en los últimos años restos de dinosaurios en rocas situadas al norte del círculo polar ártico", explica Langson. "Esto quiere decir que, de alguna manera, estos animales eran capaces de sobrevivir en áreas donde había grandes periodos de oscuridad y temperaturas muy bajas, incluso hay estudiosos que han propuesto migraciones periódicas de los dinosaurios a esas zonas", comenta el paleontólogo, pero puntualiza que no hay pruebas científicas a favor de una u otra teoría.

Los pterosaurios, cubiertos de una especie de pelo que no era ni plumas ni escamas, ocupaban las mismas áreas geográficas que los dinosaurios, unos en tierra y otros en el aire. "Pero no creo que compitiesen por la comida, porque se han encontrado restos de peces entre las costillas de los pterosaurios, lo que indica que seguramente pescaban", dice Langston. Hay fósiles de dragones voladores de muchos tamaños, pero el más grande, hallado en 1971 en el parque nacional Big Bend, en Tejas (EE UU), es un esqueleto de ala de 5,5 metros. Los científicos han calculado que el animal debió tener una envergadura de casi 15 metros, es decir, mayor que algunos aviones y cuatro veces más grande que los albatros, el pájaro más grande que existe actualmente.

En el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid está expuesta una réplica de esa gran ala de dragón del aire, y Langson la conoce muy bien, porque trabajó durante más de 15 años para reconstruirla a partir de 100 fragmentos que componen sus 25 huesos. "En España se han encontrado restos de pterosaurios, en el Condado de Treviño (Burgos) y en Teruel, del mismo periodo que los de Tejas, pero mucho más pequeños", ha comentado José Luis Sanz, catedrático de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Langston presentó la pasada semana, en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, un espectacular vídeo en el que un gran pterosaurio vuela batiendo las alas en un paraje desértico de California (EE UU). Se trata de una máquina, un avión diseñado por el ingeniero estadounidense Paul MacCready con otros paleontólogos de la Universidad de Tejas, que imita un animal que nadie sabe exactamente cómo volaba ni cómo despegaba.

Langson ha explicado que los ingenieros y científicos fueron buscando difíciles soluciones aeronáuticas para la reproducción de este reptil, que no tenia plumas ni cola, para maniobrar en el aire. Por fin lograron que la fantástica silueta de un dragón del aire de seis metros de envergadura, una máquina como aquellas soñadas por Leonardo Da Vinci, sólo (que con un ordenador a bordo y un complejo sistema de sensores, aleteara en una zona desértica del Sur de California. "El pterosasurio voló de nuevo por primera vez después de 65 millones de años en el limbo", según palabras de Langson.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de febrero de 1991