Fracasa en Haití un intento de golpe de Estado de signo duvalierista

El doctor Roger Lafontant, líder neoduvalierista que fue brazo derecho del dictador Jean-Claude Duvalier, derrocado en 1986, fracasó ayer en su intento de hacerse con el poder en Haití y se rindió a las Fuerzas Armadas apenas 10 horas después de haberse apoderado del palacio presidencial de Puerto Príncipe durante la noche del domingo al lunes y obligado a dimitir a la presidenta provisional de Haití, Ertha Pascal Trouillot.

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Fidelidad y nostalgia

La violencia que se desencadenó en las calles de Puerto Príncipe tras la intentona golpista provocó, cerca de 40 muertos y más de 60 heridos, según informó la emisora de radio local. Varias personas resultaron gravemente heridas cuando partidarios de Lafontant lanzaron una granada contra un grupo de manifestantes. La mayoría de las víctimas son antiguos milicianos tontons macoutes o seguidores de Lafontant, que fueron linchados, lapidados o quemados vivos por la multitud enfurecida.La intentona golpista fue condenada por el general Herard Abraham, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y los principales mandos militares, que calificaron la acción de "amotinamiento" y "terrorismo". Estados Unidos, Francia y los principales países de la región rechazaron también la intentona golpista. Lafontant salió del edificio presidencial con las manos en alto y se le vio subir a un vehículo militar.

La intentona golpista se ha producido un mes justo antes de que el sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide, llamado el apóstol de los pobres, asuma la presidencia de Haití tras su aplastante victoria electoral en las elecciones celebradas el 16 de diciembre. Aristide, suspendido a divinis por el Vaticano por negarse a trasladarse a una parroquia de Canadá, encabezó la candidatura de una coalición de izquierdas.

En la medianoche del domingo y tras varias horas de tiroteos en torno al palacio presidencial, situado en el centro de la capital haitiana, Lafontant anunció por radio y televisión que asumía el poder "asociado a las Fuerzas Armadas y a la policía". La presidenta provisional comparecía poco después ante las cámaras pasada la medianoche, hora local (seis de la mañana, hora peninsular española), para anunciar su renuncia con el fin de evitar males mayores.

A primeras horas de la mañana, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Abraham, se dirigió a la población para que permaneciera tranquila y apoyara a "su ejército para restablecer la normalidad... por el bien de la patria común y el futuro de la democracia".

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Acto terrorista

El breve comunicado del mando militar leal a las instituciones calificaba a los golpistas de "grupo de amotinados a sueldo de Roger Lafontant, que ha secuestrado a la presidenta provisional de la República" y calificaba su acción de "acto de terrorismo".

Lafontant, en su mensaje a la nacIón tras apoderarse del palacio presidencial, había justificado su levantamiento en su deseo de librar a Haití del comunismo, que según él se había impuesto en las "seudoelecciones" de dicíembre.

La intentona golpista de ayer es un episodio más en la agitada historia vivida por Haití desde la caída de la dictadura duvalierista el 7 de febrero de 1986, cuando un movimiento militar encabezado por el general Henri Namphy derrocó a Jean Claude Duvalier.

El primer intento de celebrar elecciones libres, en noviembre de 1987, fue anegado en sangre por bandas de tonton macoute (guardia pretoriana de la familia Duvalier, de cuya vinculación se vanagloriaba Lafontant).

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