GENTE

Mulie Jarju

Un negro inmigrante en el Maresme, actor de su propia vida

"Muchas de las escenas que se cuentan en la película son de mi propia vida, porque yo he sido y sigo siendo un inmigrante senegalés, un negro como otro 600.000 que trabajan en España", afirma Mulie Jarju, protagonista de la película española Las cartas de Alou, que hoy con cursa en la sección oficial del festival de San Sebastián. El filme, que ha sido dirigido por Montxo Armendáriz, refleja la dura situación en que viven los inmigrantes africanos en España, ilegales en su mayoría."Nací en Gambia, en Senegal, y aunque en mi pueblo no faltaba la comida, tampoco se podía ganar dinero", dice Mulie Jarju, que tiene 33 años de edad. "Yo estudiaba para convertirme en traductor-redactor de inglés y francés y me vine a España como paso intermedio para llegar a Australia. Al final me he quedado y llevo seis años viviendo en España".

Sin conocer el idioma y con el objetivo de "seguir estudiando y sobre todo ganar dinero", Mulie se instaló en Mataró, donde vivía un primo suyo, y afirma: "Desde que se aprobó la ley de extranjería, en 1985, comenzaron los problemas, porque cada año me pedían más papeles para renovarme el permiso de residencia, y esos papeles, un contrato de trabajo, no te los quiere dar nadie porque el Gobierno da mucho la lata a los empresarios y éstos prefieren. tener trabajadores negros ilegales, que es más barato".

Lo primero que hizo Mulie, además de trabajar en el campo del Maresme y en la busca y recogida de desechos en los basureros -que aparece reflejado en la película-, fue inscribirse en una iglesia de Mataró donde daban clases de español a los africanos y apuntarse a un grupo de teatro de aficionados.

Así fue como le encontró Armendáriz y le contrató para ser protagonista de su propia vida. "Me enorgullece mucho haber sido yo el actor protagonista de esta película que denuncia cómo los españoles conviven con los negros. Creo que es un mensaje para los españoles, y lo que les pediría a todos es que la vean para comprobar si es real o falso lo que se cuenta en ella".

Pero, además, Mulie Jarju quiere ser actor, no por un día, sino de manera permanente. "Que me escogieran para la película ha sido un milagro", afirma, "pero el problema está en que nada más terminarla [el pasado mes de febrero] he tenido que volver a mi anterior trabajo: hacer placas en una fábrica de escayola de Mataró. Y encima sigo sin permiso de trabajo, pues ya se acabó el que me consiguieron para la película. Si no consigo seguir trabajando de actor, ya me encuentro muy cansado de que me sigan negando los visados para estar en España y tendré que irme a otro país o a casa. Ojalá haya suerte, porque la voy a necesitar".

"El racismo es una enfermedad", dice, "que circula en todo el mundo. Lo que ocurre es que España está aprisionada por otros países occidentales que le dicen que es el punto de partida de todos los africanos que van a Europa. Esto obliga a España a cerrar sus puertas y aplicar el racismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de septiembre de 1990.

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