Antxon Ezeiza: "Días de humo' es mi aportación a la pacificación de Euskadi"

La película, ideológicamente cercana al radicalismo 'abertzale', se estrena hoy en Madrid

"Mi película no dice 'aquí no ha pasado nada', sino 'siempre pasa lo mismo", explicó el cineasta Antxon Ezeiza el miércoles en Madrid, durante la presentación de su película Días de humo, que se estrena hoy en esta ciudad. El filme, ya estrenado en el País Vasco y presentado hace un año en el Festival de San Sebastián, retrata el drama político de Euskadi en clave prácticamente de western euskaldun. Ezeiza dice que la película "no tiene una ideología específica, aunque sí trata de reflejar qué siente la gente que está del otro lado, detrás de las barricadas. Es mi aportación a la pacificación de Euskadi".

Antxon Ezeiza -que antes se firmaba la primera consonante de su apellido con c, pero ahora se lo ha cambiado porque "esta película se ha rodado en euskera, esa letra no existe y, además, antes no lo había hecho porque no se podía- es consciente de que ha realizaddo una película política y polémica, aunque rechaza alinearla exclusivamente con las tesis de Herri Batasuna. "Me gustaría que Días de humo se viera como una película más existencial que política pero, por las reacciones, creo que he fracasado", afirma el director, que también es coguionista del filme."Lo que sí reconozco es que la tesis de la película es la persistencia de un malestar, contencioso o guerra (como se quiera decir), que es la base del problema vasco. Que esta guerra empezó hace muchos años y todavía persiste. La valentía de esta película está en tratar de acercarse a la realidad de la gente que está del lado de las barricadas, y lo que he pretendido es describir que se sufre mucho por todos los lados. El que la película sea polémica me parece bien, si sirve para llegar a la pacificación sin exteriñinio; porque si un bando aniquila al otro, no se dejará de sufrir".

El argumento de Días de humo parte de un regreso: un vasco vuelve a San Sebastián tras veinte años de vida en México. Se fue por afixia y se encuentra con sus amigos, familiares y una pareja de jóvenes. Los amigos están integrados: se puede identificar que en el PSOE y "cualquiera de los muchos gobiernos que tenemos", dice, aunque no se citan siglas. Su hija, a la que nunca conoció, está en la cárcel y, mientras su suegra -representando claramente al PNV- le pide que interceda para que la reinserten, su esposa en cambio justifica que la hija no quiera convertirse en una arrepentida. Finalmente, la pareja de jóvenes representan, sobre todo él, a los jóvenes abertzales.

Entre golpes, manifestaciones y, en suma, días de humo, la película refleja la atmósfera opresiva de un País Vasco donde, dice el director, "todos sufren mucho". El actor mexicano Pedro Armendáriz -hijo del actor del mismo nombre- es el protagonista del filme, acompañado de Iro Landaluze y Elene Lizarralde entre otros.

Pero, al margen de sus valores estrictamente cinematográficos, Días de humo nace con una curiosa, paradoja: película con un mensaje político radical ha sido, precísamente, subvencionada tanto por el Ministerio de Cultura como por Televisión Española, o sea el Gobierno del Estado. "Sí, es un buen síntoma", dice Ezeiza. "Es más, no me pidieron cambiar ni una línea del guión y la Policía Nacional me prestó ayuda; no así la Guardia Civil. Hubo comprensión y suerte, pues mi película fue una de las últimas que firmó Fernando Méndez-Leite como director del Instituto del Cine, y también una de las últimas que firmó Pilar Miró como directora de RTVE. Luego vino el parón del cine español. Insisto, espero que ahora que Días de humo se estrena fuera de Euskadi, si no sirve para llamar a la paz, al menos sirva como denuncia de qué malo es sufrir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 06 de septiembre de 1990.

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