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Cuatro ex directores de RTVE piden menor control político

Pilar Miró, Fernando Arias Salgado, Carlos Robles Piquer y Eugenio Nasarre, ex directores generales de Radiotelevisión Española, defendieron ayer en el transcurso de un debate en El Escorial la reforma del estatuto de RTVE y la necesidad de que la televisión pública deje de servir a los intereses de los partidos para convertirse en un auténtico organismo al servicio de todos los ciudadanos. Los participantes en el debate se mostraron contrarios a que el cargo de director general sea designado por el Gobierno.Los cuatro coincidieron en la necesidad de que el director general del Ente Público tenga la suficiente estabilidad en el cargo para que su labor sea rentable, sin que tenga que estar sometido a ciclos legislativos o a caprichos partidistas. Tanto para los ponentes como para Manuel Piedrahita, moderador del debate, "es inconcebible que en diez años hayan pasado por el cargo ocho directores generales".

Para Arias Salgado, el estatuto que se gestó durante su mandato ha sido válido, porque definió un modelo moderno y muy europeo de televisión. "Otra cosa es la interpretación que se hizo en muchas ocasiones del texto", afirmó.

Robles Piquer criticó el exceso de controles a que se ve sometido el director general del Ente Público. En su opinión, el director general debe ser elegido por el consejo de administración: "De esta forma, director y consejo estarán más unidos y compartírán responsabilidades". Según Robles Piquer, la reforma del estatuto se queda corta porque "es necesaría una nueva ley global de medios audiovisuales". Abogó también por la privatización de una de las dos cadenas de TVE.

Eugenio Nasarre se declaró defensor de la televisión pública y partidario de la reforma urgente de un estatuto que es "inservíble de,cara al futuro". "En estos momentos, el problema que se le plantea a la televisión pública es encontrar su lugar entre las privadas, cosa que no resuelve un estatuto basado en un modelo de monopolio", afirmó.

Según Nasarre, la televisión pública debe competir con las privadas sin olvidar que es un servicio público y "sin reducirse a ser una televisión comercial". Nasarre defendió una forma de financiación mixta, ya que aseguró que "RTVE no puede depender únicamente de los vaivenes y caprichos publicitarios".

Pilar Miró consideró obsoleto un estatuto "que ni siquiera desarrolla buena parte de sus puntos". Según la ex directora general, los consejeros deben ser personas relevantes del medio e independientes, "aunque dudo mucho que lo puedan ser mientras sean nombrados por los partidos", dijo. Miró pidió mayor atención para las opiniones de los profesionales. "La televisión pública debe estar controlada por el Parlamento, pero ese control tiene que ser algo más que contar los minutos que sale cada partido en los telediarios".

Miró afirmó que durante su mandato "la oposición estaba dentro del propio Gobierno que la nombró" y se mostró partidaria de nombramientos consensuados. "El director que no lo esté debe atenerse a las consecuencias", afirmó. "Ahora me preocupa más la introducción de cuotas de producción propia que la pretendida independencia de los directores generales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de agosto de 1990