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Nicolás Redondo reconoce por primera vez que el Gobierno ha iniciado el 'giro social'

El secretario general de UGT, Nicolás Redondo, a través de una circular interna enviada a los dirigentes de su sindicato, reconoce por primera vez que el Gobierno ha iniciado el llamado giro social y que ha puesto en marcha "una parte muy importante de las medidas" para paliar los profundos desequilibrios que padece la sociedad española. Los ataques que el sindicalista venía dirigiendo al Ejecutivo los dirige ahora a la patronal, a la que acusa de pretender bloquear la concertación para que "las cosas sigan como están".

El máximo dirigente ugetista advierte que, en el próximo proceso de concertación social, la central no aceptará la teoría de las contrapartidas" y no va a pagar ningún precio, por ejemplo, para que se acabe con la degradación del mercado de trabajo. También rechaza que se trate de reclamar la corresponsabilidad de los trabajadores para nuevas medidas de ajuste. "Ya es hora", afirma, "de que se corresponsabilicen otros, precisamente quiénes tienen la obligación de hacerlo porque durante estos años han obtenido grandes beneficios".En una extensa circular Interna en la que Redondo informa a los cuadros del sindicato del estado del diálogo social, afirma que el problema no es sólo de metodología o que las mesas sean bipartitas o tripartitas. Por ello reclama la voluntad política del Gobierno "sin que sean válidos los subterfugios".

Redondo rechaza el tripartismo demandado por la patronal, porque es un "medio de arruinar la concertación", y señala como responsable de los problemas a la CEOE que, a su juicio, "pretende evitar que exista un proceso real de diálogo, dictar en la práctica, a través de un derecho de veto, la política social del Gobierno, y evitar que éste sienta cualquier tentación de dar el giro social".

Actitud empresarial

El sindicalista asegura que eso no obedece a ningún capricho, sino que parte de una experiencia contrastada, ya que los empresarios españoles han dado suficientes pruebas de que prefieren que las cosas sigan como están. "Es bueno recordar -añade- que las medidas de información y reforma de la contratación ya se intentaron negociar a tres en 1988, con nulo resultado".Redondo recuerda también el pasado al afirmar que "no ha habido tripartismo ni concerta ción para aplicar una política de precariedad en el empleo, ni para fomentar el excedente empresañal, ni para llevar a efecto el decreto ley Boyer sobre alquIler de viviendas, ni para congelar los gastos sociales desde el 82, ni para mantener una permisiva política de seguridad que nos ha colocado a la cabeza de Europa en accidentes de trabajo". No obstante, puntualiza que los sindicatos no están en contra de que los empresarios negocien con el Gobierno.

El dirigente ugetista asegura que entre lo acordado en la primera fase y lo que se empieza a negociar a partir de esta semana existe una cierta diferencia cualitativa. Así, mientras que con los pactos alcanzados se han cerrado las reivindicaciones concretas del 14-D, ahora pretenden afrontar objetivos más estructurales presentes en aquel paro general.

Nicolás Redondo no elude hablar también del control sindical de los contratos, así como de los ataques recibidos por parte de CEOE y afirma que en "una lectura honesta del proyecto de ley se puede constatar que la copia básica de los contratos se debe entregar a los representantes de los trabajadores y el control de la legalidad sigue en manos de la autoridad laboral y de los jueces".

Concluye con una seria advertencia. "Lo que no alcancemos por la vía de la negociación, lo defenderemos con los instrumentos de la acción sindical, durante el tiempo que sea preciso y con tanta prudencia y moderación como firmeza

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de julio de 1990

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