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El Ayuntamiento rescindirá el permiso para construir un parque de agua junto a la M-30

Los responsables municipales de Obras e Infraestructuras han decidido rescindir la adjudicación concedida hace cuatro años a Promociones Damar para construir un parque de agua junto al Manzanares, cerca del nudo sur de la M-30. La decisión se produce 32 meses después de que la Gerencia de Urbanismo ordenara la paralización de las obras del Aquapark-Madrid cuando ya se habían movido un millón de metros cúbicos de tierra e invertido unos 1.000 millones, según los concesionarios. Hoy, la zona del parque se puede localizar por una montaña de vertidos de 28 metros de altura. En un intento de reconducir esta inversión, los concesionarios han propuesto, sin éxito, la construcción en la zona de un gran centro comercial.

El Ayuntamiento de Madrid adjudicó el 31 de julio de 1986, en pleno auge de los parques acuáticos, la concesión y explotación de un aquapark en las cercanías de la M-30. La concesión, que contó con el voto en contra del Grupo Popular, preveía una inversión de 1.100 millones de pesetas y suponía la ocupación de 105.000 metros cuadrados de terreno, de los que el 75% iba a ser destinado a espacios libres y zonas verdes. En aquel pleno, el socialista Jesús Espelosín, entonces responsable de Urbanismo, defendió la construcción del parque, al que calificó como el mayor del mundo. Según explicó entonces, iban a construirse instalaciones de verano y de invierno. Las primeras estarían compuestas por un lago, ríos rápidos y toboganes; las segundas, por tubos de desplazamiento rápido y piscinas climatizadas. La construcción iba a suponer además el inicio de la ejecución del Parque Lineal del Manzanares Sur, pues los concesionarios iban a realizar obras complementarias y de urbanización exterior al parque. Enrique Villoria, concejal de Grupo Popular, criticó que sólo hubiera concursado una empresa que, según dijo, había sido constituida poco tiempo antes con un capital social de 100.000 pesetas.

Cuatro años después, el paraje parece el escenario de una carrera de obstáculos: montículos, pequeños caminos, vertidos amontonados, y todo ello con el fondo de una montaña de 28 metros, lentamente formada con los vertidos sacados del terreno del parque acuático. Un paisaje utilizado por algunos traficantes de droga para realizar sus ventas, mientras los cómplices otean la posible llegada de policías que patrullan continuamente la zona.

Paralización de obras

Las obras de este parque, iniciadas en septiembre de 1987 y detenidas dos meses después, llevan 32 meses paradas. El 4 de noviembre de 1987, los técnicos municipales, tras una visita a las obras, aseguraban en su informe que se había vertido más de un millón de metros cúbicos en terrenos situados al sur de la prolongación de la calle de la Mezquita. "La topografía actual creada es una verdadera montaña", decía el informe técnico, en el que se cuestionaba la estabilidad de los taludes y el problema de seguridad que se podía crear. Los técnicos aseguraban además que los vertidos hipotecaban el desarrollo del Parque Lineal del Manzanares. Ante ello se propuso, y así fue decretado por el gerente de Urbanismo, la paralización de los vertidos y el traslado de los materiales -basuras, de relleno, aluvial y yesos- en el plazo de siete días a un vertedero controlado.El Ayuntamiento prohibió que los vertidos superaran los 10 metros de altura, aunque tras un estudio de Euroconsult -en el que se fijaba la altura de la montaña en 28 metros y se aseguraba que la inclinación es "muy próxima al máximo admisible"- el Ayuntamiento aumentó la altura posible de los desniveles a 20 metros, aunque exigió que se suavizaran los niveles y se vallara el desnivel, que fue lo único que se hizo, a pesar de que Gerencia llegó a plantearse trasladar los vertidos por acción sustitutoria.

Durante todo este tiempo, según el Ayuntamiento, Damar, cuyo representante no pudo ser ayer localizado por este periódico, ha mantenido un largo papeleo provocado por el hecho de que en los terrenos del aquapark había varias torretas eléctricas que debían ser trasladadas.

"En septiembre de 1979 llamamos a Damar para retomar este tema y ver si era posible aún poner en marcha este tema", aseguró Enrique Villoria, hoy concejal de Obras e Infraestructuras.

"En las reuniones que hemos mantenido tanto con Damar como con el Bergen Bank, noruego, que al parecer es el que controla la operación, nos han explicado sus dificultades para acometer el proyecto original. Aseguran que la inversión se eleva ya a 1.000 millones, y han presentado diversas ofertas que no pueden ser admitidas por suponer una modificación del Plan General", indicó Villoria. "Por ello vamos a iniciar el expediente para rescindir la concesión", aseguró.

Según informó Pedro Areitio, director de servicios de Obras, la última propuesta rechazada por el Ayuntamiento consiste en la construcción de dos plantas de 75.000 metros cuadrados cada una. Asimismo se proponía un edificio de aparcamiento de tres plantas y 48.000 metros edificados. Estos equipamientos, según la propuesta, acompañarían una zona de atracciones de 83.000 metros y una deportiva de 56.000 metros cuadrados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de junio de 1990

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