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Tribuna:ITALIA 90

¿Dónde está el balón?

Una corta arrancada de Martín Vázquez en el televisor es una carrerita. En la radio suele convertirse en un avance espectacular que le coloca durante unos segundos a la altura de Filípides, el glorioso soldado griego que reventó sus pulmones por avisar a sus compatriotas de la victoria de Maratón.Si alguna ventaja tiene la radio sobre la televisión a la hora de retransmitir un partido es su capacidad para convertir en espectáculo emocionante algo que visto bien puede pasar por anodino. Esa capacidad se basa en la imposibilidad del oyente para ver lo que ocurre y en la habilidad de los comentaristas para transmitirlo. La radio ha evolucionado desde que el histórico Matías Prats se inventó aquello de la posición teórica para permitir al oyente visualizar el punto más o menos exacto donde se encontraba la jugada.

Esta evolución nos coloca hoy ante unos narradores que parecen contar lo que ocurre para oyentes sentados ante un televisor. Es poco menos que imposible saber dónde diablos se encuentra el balón si usted, por avatares de un ingrato destino, escucha un partido desde su automóvil o se ha ido la luz en casa y ha de recurrir al sufrido transistor de baterías. La gritona emoción del narrador ha olvidado casi del todo el sentido original de una retransmisión radiofónica. Pueden pasar minutos sin que usted sepa dónde está ocurriendo eso tan emocionante que el locutor cuenta. "Butragueño corre la banda...". Sí, oiga, pero la banda tiene unos cuantos metros. "Rubén le arrebata el balón...". De acuerdo, pero ¿hasta dónde habíamos llegado? En pocas palabras, a la emoción forzada por el narrador se suma la de que le canten un gol cuando usted se imaginaba, no se sabe bien por qué, que el esférico no había rebasado el círculo central. Un comentario similar está a punto de infartarle ante una acción que ocurre a 60 metros de distancia de la portería.

Guía para 'ver' la radio

Si a pesar de todo esto es usted un radioadicto empedernido, le puede servir de ayuda conocer algunas peculiaridades que adornan las retransmisiones de las principales emisoras españolas.

Radio Nacional: El peso de la narración lo lleva Juan Manuel Gozalo y el comentarista técnico invitado es Juan Manuel Gozalo. Los comentarios de Gozalo son los más humorísticos y le caracteriza el tic de hacer recomendaciones a los jugadores en mitad de sus evoluciones como si le pudieran oír. Es de los que más atención ponen a la hora de indicar por dónde transcurre la jugada.

Cadena SER: Emplea dos narradores que se reparten el trabajo de seguir el juego. Es la emisora que más analiza la situación, apoyándose en Luis Aragonés y en el catedrático Jorge Valdano, que ha ganado ritmo y perdido lentitud en el comentario breve. No indican con la frecuencia necesaria el lugar por donde transita el balón.

Antena 3: Imposible enterarse de algo si no se sigue a la vez la televisión. La mayor parte del tiempo se dedica a comentarios de José María García, que ve la televisión en el estudio junto a John Benjamin Toshack, Javier Clemente y el ex colegiado Jacinto de Sosa. Constantes interrupciones publicitarias y la sensación de estar entre un grupo de amiguetes, incluido Carlos, el tercero.

COPE: La narración descansa en un solo hombre, que la realiza de forma clásica. Es la que mejor permite visualizar el punto en el que se encuentra el esférico. Los comentarios técnicos los hace Enrique Castro, Quini.

Inter: Todo se centra en Héctor del Mar, El Hombre del Gol, y su latina habilidad para llenar de motes a los jugadores. Es imposible descubrir por dónde anda la jugada, entre otras cosas porque pone la misma pasión retransmitiendo el juego que intercalando las excelencias de un salón de banquetes y comuniones o de una puerta blindada. Todo es emocionante, se trate de lo que se trate. Todo es un circo. El sonido ambiental se truca para dar la sensación de retransmisión mientras que Héctor del Mar se encuentra en la realidad en un estudio de Madrid.

Radio España. José Javier Santos, llamado cariñosamente J. J., es el único narrador desde la propia Italia. La singularidad de esta emisora es invitar a unos cuantos amigos a ver el partido en una pantalla gigante colocada en una discoteca madrileña desde donde nos ofrecen opiniones de aficionados tan variopintos como Felix Barderas, Felines, o Marisa Medina. Imposible seguir el juego sin el televisor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de junio de 1990