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CARTAS AL DIRECTOR

Aurora de Albornoz en el corazón

Hace pocos días, los chilenos celebramos la llegada a España del primer embajador de la democracia reconquistada. La ocasión se prestó para recordar los días iniciales del exilio y la lucha que entonces comenzamos acompañadas por amigos españoles, que no solamente pusieron su convicción y empeño en ayudarnos en nuestras tareas políticas, sino que entibiaron nuestros corazones entristecidos con su calidez humana. Esa solidaridad de los primeros días es un recuerdo imborrable, especialmente ahora cuando la esperanza se materializa.La aparición por entonces de Chile en el corazón, en homenaje a Pablo Neruda y en homenaje a los sueños truncados de nuestro pueblo, fue para nosotros un bello regalo, un incentivo para no decaer. Los poetas siempre estuvieron a nuestro lado. Aurora de Albornoz, amiga entrañable y gran organizadora, siempre estuvo junto a nosotros. Para ella éramos los chilenos, sin distingos y jamás escatimó su voz generosa para defender nuestra causa. El día que los chilenos recuperábamos el espacio en nuestra embajada, Aurora estaba muriendo. No lo supimos en ese momento. Pero queremos hacer público nuestro recuerdo y nuestra gratitud.

Hasta siempre, compañera, amiga, Aurora, en el corazón.-

y cinco firmas más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de junio de 1990