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"No se prestan herramientas"

A la sombra de un árbol, y ante un taller con un cartel que dice: "No se prestan herramientas, compréndelo" unos jóvenes charlan junto a sus motos aparcadas. Son débiles y viejas motos que les sirven a estos chicos, además de para satisfacer el afán juvenil de petardeo humeante para trasladarse al trabajo voluntario. Ahora aprenden en un terreno casi baldío a cultivar tierras de regadío, las 600 u 800 hectáreas que va a recibir Marinaleda dentro de poco. Y es que el Estado ha puesto en regadío 2.500 hectáreas del término, y una parte de ellas corresponde a los vecinos. Los vecinos, así, van a reconvertirse de jornaleros temporales de la aceituna en agricultores estables, y para reducir en lo posible los abusos de la cadena comercial piensan comercializar ellos mismos sus productos. Ya hablan de cooperativas conserveras y distribuidoras para que todo quede en casa.

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