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El fiscal incrimina a un inspector de CEPSA por la explosión de un buque

El ciudadano suizo Branko Srenger, director de la naviera Wellis Limited, y Ramón Iribarren, inspector, ya jubilado, de la refinería de CEPSA en Algeciras, aparecen en el escrito fiscal de calificación provisional como responsables de la explosión, el 26 de mayo de 1985, del buque de bandera panameña Petragen One, que provocó la muerte de 32 trabajadores. A los cinco años de¡ siniestro, el caso, de¡ que se han ocupado ya media docena de jueces, camina lentamente. Algunas pruebas importantes no se han podido practicar.

En el escrito, el fiscal Jaime Ollero pide seis años y un día de prisión mayor para los dos acusados por un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte y, solidariamente, 10 millones de pesetas de indemnización para los familiares directos de cada uno de los muertos y otras indemnizaciones por lesiones y daños. De todas las indemnizaciones, dice el escrito, serán responsables civiles directos la compañía CEPSA -por Iribarren- y la Wellis Ltd. -por Branko Srenger-.La explosión del Petragen One ocurrió cuando el buque estaba descargando nafta en el muelle de la refinería que la compañía CEPSA tiene en Algeciras. El siniestro, que se extendió rápidamente a otro barco, el Camponavia, de la compañía Campsa, que estaba cargando gasolina, y al pantalán de la refinería, causó 32 muertos, heridos y múltiples da ños. Doce de las víctimas eran tripulantes del Petragen One -cuatro oficiales japoneses y ocho marineros coreanos-, y otras 12, tripulantes españoles del, Camponavia. Los siete res tantes eran trabajadores de la re finería.

El escrito de calificación provisional, después de relatar una serie de negligencias e irregularidades en las operaciones de descarga de la nafta del Petragen One, hace notar que el buque estaba obligado al empleo del sistema de gas inerte en la descarga de la nafta, según disposiciones de la normativa internacional (convenio Sevimar), y que de haberse observado esta normativa "se hubiera evitado con toda probabilidad la explosión desencadenante de la catástrofe.

El escrito considera que el inspector de cargamentos del pantalán, el acusado Ramón Barrera, estaba obligado "al cumplimiento de tan elemental norma de cuidado ( ... ), asumiendo igualmente la posición de garante con respecto a la integridad física de sus subordinados y de las demás personas que estaban en el pantalán", y añade que Iribarren "había visitado, comprobado y aceptado la estancia y posterior descarga del buque en el pantalán, como asimismo había rellenado la lista de comprobaciones sin objetar el no uso del sistema de gas inerte ni percatarse del mal funcionamiento de la válvula de exhaustación del tanque 8 estribor".

El fiscal señala también la responsabilidad de Branko Srenger, propietario de la Wellis Ltd., y afirma que "por el mismo se encomendaba el cumplimiento de las antes citadas normas de cuidado al puro y discrecional arbitrio del fletador del barco, la compañía Chemical, siendo CEPSA propietaria de la carga, con absoluto desprecio de la más elemental precaución y diligencia en la observancia de las medidas de cuidado precisas para garantizar la integridad física de la tripulación del navío".

El abogado que ostenta la representación de Wellis Ltd., Luis Pérez del Molino, negó que el capitán -uno de los fallecidos del Petragen One tuviera instrucciones de no usar el sistema de gas inerte, como se deduce de las declaraciones de supervivientes, tripulantes de ese buque, que constan en el sumario. "Si no lo usó, no se sabe a qué se debió".

Por su parte, CEPSA mantiene que la inspección de la seguridad en los buques es competencia de la Administración, y que Iribarren obró correctamente, ya que no estaba facultado para comprobar el funcionamiento de los mecanismos de seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de mayo de 1990

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