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Técnicos de la CE creen que la red de control no refleja bien la contaminación por azufre

Los técnicos de la Comunidad Europea (CE) que realizarán a partir de junio un mapa de la contaminación de Madrid han mostrado sus dudas sobre la total eficacia de las 21 estaciones municipales en el control del dioxido de azufre procedente de las calefacciones de carbón. La colocación de las estaciones junto a los principales cruces provoca, según los técnicos, que la mayor proporción del azufre medido proceda de los automóviles.

"Los problemas de contaminación de Madrid son los típicos y clásicos, en cuanto a cantidad y calidad, de todas las grandes ciudades europeas", afirma Pierre Hecq, responsable de la aplicación de las directivas comunitarias sobre calidad del aire en la Dirección General de Medio Ambiente de la CE. "Hay otras ciudades españolas más contaminadas que Madrid", dice Hecq, quien reconoce que no puede hacer comparaciones históricas, pues Espana sólo ha enviado datos de contaminación en los últimos dos años.

Puntos críticos de la ciudad"De la visita que hemos realizado", asegura este técnico "se puede afirmar que las estaciones de la red de control están situadas en los puntos críticos de la ciudad. Ello hace que los niveles que se miden sean los máximos, a diferencia de otras ciudades europeas en las que algunas de las estaciones están en parques y zonas residenciales. En este aspecto, la red de control madrileña es severa"."Ello tiene unas ventajas, pues Madrid adopta medidas de emergencia antes que en otras ciudades", dice Hecq "Los inconvenientes, que están en los principales cruces de tráfico, por lo que no tienen muy en cuenta el dióxido de azufre procedente de las calefacciones".Prudencio Perera, responsable de las erm slones de los vehículos en la misma dirección comunitaria, asegura que para evitar esta situación quizá deberían trasladarse algunas de las 21 estaciones de control a puntos alejados del tráfico.Perera, madrileño de nacimiento, asegura que en algunos países se ha comenzado a aplicar un impuesto en función de la contaminación producida.

Respecto al tema de los vehículos, Perera afirma que en condiciones normales el diésel es más limpio que el de gasolina. "Es una falacia que el vehículo diesel contamine más. Prueba de ello es que La nueva directiva comunitaria que se prepara para 1992-1993 no hace diferencia entre coches de gasóleo y de gasolina".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de mayo de 1990

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  • Las estaciones, por su situación, miden los niveles máxinos