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Un campo de tenis

Los 23,12 metros que acaba de conseguir Randy Barnes suponen sólo 65 centímetros menos que la longitud de una pista de tenis. Sin embargo, es bien distinto pasar por encima de la red una pelota de apenas 60 gramos propulsada con una raqueta a lanzar con la mano una bola metálica de 7,257 kilos.Este peso fue el acordado para ser utilizado de manera uniforme en las competiciones desde 1860. La referencia venía de los proyectiles de artillería que se lanzaban entonces en las guerras y pesaban 16 libras. Las bolas metálicas, de distintos pesos: 12, 16, 24 y hasta 56 libras, se usaban ya desde dos siglos antes, justamente con el progreso artillero y el invento de las balas de cañón. Fue el momento del cambio moderno en el utensilio de lanzamiento tras el primitivo uso de las piedras. El peso, a diferencia del disco o la jabalina, no estuvo en el programa de los Juegos Olímpicos antiguos, pero sí entró, muchos siglos, en competiciones más o menos folklóricas de Irlanda e Inglaterra.

Su origen, por ejemplo, puede buscarse en los Tailtean Games irlandeses, 19 siglos antes de nuestra era, y está comprobado que el lanzamiento de piedras pesadas con la mano fue practicado a lo largo de los siglos pasados en las Islas Británicas, con especial popularidad en el XII.

Una idea de lo que suponen 7,257 kilos puede darla que ese peso equivale, al menos, a cinco botellas de champaña llenas o a dos diccionarios de la Real Academia Española.

Aunque su lanzamiento a más de 23 metros, por sus dimensiones, no sería factible. En cualquier caso, pese a la corpulencia cada vez mayor de los atletas -incluidos anabolizantes-, el lanzamiento de un peso tan grande sólo se puede hacer con la extensión longitudinal del brazo, al margen del impulso con giro o medio giro del cuerpo.

En otros deportes, con pelotas de menor peso, sí es posible lanzar echando el brazo hacia atrás. En beisbol (con peso entre 140 y 160 gramos), Glenn Edward Gorbous logró alcanzar en Canadá, en 1957, 135 metros, y en cricket (144.155) la distancia máxima medida ha sido de 128 metros. En baloncesto (600-650) y balonmano (425-475), se superan fácilmente las longitudes de sus canchas: 26 y 40 metros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de mayo de 1990