Un detenido y varios heridos al disolver la policía un acto de apoyo a los GRAPO

La policía disolvió ayer violentamente una concentración convocada por la asociación de familiares y amigos de presos políticos en protesta por la estrategia de dispersión de los militantes de los GRAPO encarcelados. La carga policial ocasionó contusiones y heridas por golpes a varias personas. Una de ellas, Andrés Frutos, tuvo que recibir cinco puntos de sutura en la cabeza. Otro manifestante, Francisco Javier Fernández, fue detenido en el interior del hospital, acusado de un presunto delito de agresión a la autoridad.Un portavoz de los concentrados relató que, a las 12 horas, un grupo formado por apenas unas 30 personas se concentró frente a la puerta del hospital, en la calle Ibiza, sin pasar al recinto ajardinado, y desplegaron una pancarta en la que pedían la reunificación en una sola prisión de los reclusos dispersos. "Ibamos andando, rodeando el hospital, por la calle, cuando un grupo de policías cargó contra nosotros. Había más policías que manifestantes". Fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid añadieron que hubo dos policías contusionados.

Por otra parte, ayer se dió a conocer un carta que nueve presos de los GRAPO que siguen la huelga de hambre en Madrid, entre ellos José Manuel Sevillano y Joaquín Calero, actualmente ingresados en grave estado en el hospital Gregorio marañón, remitieron a los médicos de dicho centro hospitalarlo.

En la carta, fechada el 1 de mayo, los grapos se reclaman amigos" de gran parte del colectivo médico y sanitario "a los cuales estamos reconocidos por respetar nuestra voluntad".

En la carta, los firmantes acusan al Gobierno de haber trasladado un problema político al colectivo médico "que es ajeno a este tipo de conflictos". Los grapos quieren dejar claro que no les culpan por administrarles alimentación forzosa, lo que deben hacer en cumplimiento de órdenes judiciales. Por ello, eximen al personal médico del Gregorio Marañón o a los de otros centros médicos a los que puedan ser trasladados, "de lo que pueda ocurrirnos a consecuencia de la huelga de hambre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de mayo de 1990.

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