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FIESTAS DE SAN ISIDRO

Los festejos continuaron a pesar de la lluvia

La lluvia caída a primera hora de la tarde de ayer amenazó con deslucir la segunda jornada de las fiestas de San Isidro, en la que comenzaban los espectáculos al aire libre. En escenarios como la plaza Mayor, los jardines de Las Vistillas y el auditorio de la Casa de Campo -el popular rockódromo-, los organizadores miraban al cielo preocupados. Sin embargo, a pesar de los chubascos, madrileños y forasteros se echaron a la calle con el pretexto de celebrar al santo labrador. El Instituto Nacional de Meteorología prevé ciclo encapotado y temperaturas sin cambios durante el puente de San Isidro.

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Los 2,3 litros por metro cuadrado de lluvia caídos en torno a las tres de la tarde cogieron de improviso a los encargados del escenario de la plaza Mayor. Dos horas después estaba previsto que comenzara la representación de teatro infantil de Los Chiquipanda. "Hemos tenido que retrasar 15 minutos la actuación porque el diferencial no hace más que saltar", se justificaba un responsable de la empresa que proporciona los equipos de sonido al Ayuntamiento. El escenario cubierto evitó que el agua dañara los sistemas de megafonía e iluminación.Pasadas las 17.20 saltaron a escena seis actores disfrazados de pandas; ante el regocijo de la chiquillería, comenzaron una representación con tintes ecológicos. Para entretener la espera, habían repartido matasuegras entre los pequeños, algunos de los cuales acudieron disfrazados con trajes castizos madrileños.

Seguridad

Mientras tanto, Fernando Esteve, del equipo de organización del rockódromo, aseguraba en el auditorio de la Casa de Campo que la base de hormigón del recinto garantizaba la seguridad en el concierto de Loquillo, Héroes del Silencio y Los Romeos. "Este sitio no encierra ningún peligro", aseguraba Esteve señalando las rejillas de desagüe.

Los organizadores confiaban en vender unas 35.000 entradas, menos de la mitad de la capacidad máxima del rockódromo. Sobre las seis de la tarde, grupos de jóvenes afluían al auditorio desde la estación del ferrocarril suburbano de Lago. Las litronas corrían ya de boca en boca, a sabiendas de que en el bar del rockódromo la cerveza costaba 250 pesetas.

"El concierto está organizado conjuntamente por Gay & Company y la productora de Loquillo, y participan en el montaje más de 200 personas", decía Fernando Esteve mientras atronaban, con 70.000 vatios de sonido, las guitarras del grupo aragonés Héroes del Silencio. Al caer la noche entró en funcionamiento un dispositivo lumínico de 240.000 vatios.

En los jardines de Las Vistillas, a los pies del palacio de Oriente, las actuaciones de los grupos femeninos Las Lunares y Las Xoxonees precedieron a la quema de un castillo de fuegos artificiales.

El Instituto Nacional de Meteorología predice unas temperaturas suaves, entre 13º y l5º, para las noches de San Isidro, y anuncia posibles chubascos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 1990

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