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12 heridos en altercados durante una visita de Pujol a Tarragona

Un amplio e inusual despliegue policial rodeó ayer la visita del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, a tres comarcas de la provincia de Tarragona ante el anunciado boicoteo por parte del sindicato agrario Unió de Pagesos (UP) y las coordinadoras antiplán de residuos de la Conca de Barberà y el Alt Camp. Una carga policial en Constantí provocó 12 heridos.

Una compañía antidisturbios de los Mossos d'Esquadra (policía autonómica) cargó contundentemente contra unos 200 agricultores de Constantí que protestaban por el bajo precio de la avellana. La carga policial se saldó con un balance de 12 personas heridas entre ellas, un sargento y un miembro de la policía autonómica.Pujol inició su viaje con una visita a diversos centros culturales y recreativos de Bellvell (Baix Penedès). Poco antes, dos miembros de su escolta personal resultaron levemente heridos en un accidente de circulación registrado en la autopista A-7.

A su llegada a la población de Constantí fue recibido con gritos de "Queremos vivir de la avellana" que coreaban un grupo de unas 25 mujeres del Baix Camp. Tras pronunciar un discurso en el salón de plenos del consistorio, Pujol accedió a dialogar con las manifestantes, quienes a su marcha le despidieron con aplausos. Mientras, 200 agricultores productores de avellanas cortaron el acceso al mausoleo de Centcelles, en la misma localidad, donde el presidente Pujol tenía prevista su inauguración.

Los manifestantes cortaron el acceso con ramas y piedras, pero fueron reducidos por una compañía antidisturbios de los Mossos d'Esquadra. La acción policial, en la que se disparó directamente a los manifestantes con balas de goma a una distancia menor de cinco metros, se saldó con 12 personas contunsionadas, entre las que se encontraban un sargento que sufrió una herida de carácter grave en la cabeza.

Tras inaugurar el mausoleo romano de Centcelles, Jordi Pujol tuvo que hacer frente a más de 400 vecinos de las comarcas de la Conca de Barberà y el Alt Camp, que estaban concentrados ante el Ayuntamiento de Tarragona, convocados por las coordinadoras antiplan de residuos y por la plataforma de alcaldes y concejales dimisionarios.

El presidente de la Generalitat fue recibido con una sonora algarabía de pitos, tambores y frases despectivas. Cuando Pujol salió del Ayuntamiento, los manifestantes lanzaron piedras y huevos contra el presidente de la Generalitat, que no llegaron a alcanzarle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 1990

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