La curva más famosa del hospital

El irregular firme de la calzada y el exceso de velocidad ocasionaron la muerte de ocho motoristas en cuatro días

El tramo de Santa Cruz de Mudela a Almuradiel (Ciudad Real), y sobre todo la fatídica curva situada en el kilómetro 223,3 de la N-IV, ha revalidado su fama de ser uno de los puntos negros más peligrosos de España, aunque con la particularidad de que la muerte acecha sobre todo a los motoristas. Veintidós sufrieron accidentes del jueves al domingo pasado. Ocho fallecieron. Los culpables parecen ser tanto el exceso de velocidad como las deficiencias de firme de una carretera que sólo tiene dos años.

La curva del kilómetro 223 comienza en una suave pendiente encabezada por una placa triangular de curva peligrosa. Entre ella y el centro de la curva hay otras dos placas que recomiendan limitar la velocidad primero a 80 y luego a 60 kilómetros por hora. En ese punto la calzada tiene dos carriles. Al final de la curva la carretera baja y continúa en una recta. En sentido contrario no ofrece ningún peligro dado que toda la carretera es nueva.Unos cientos de metros antes de llegar a la curva, y en el recorrido de la misma, la calzada presenta un aspecto carcomido. Llena de pequeños hoyos en los que ha desaparecido el asfalto y que han sido parcheados apresuradamente y de forma irregular respecto al resto de la calzada. Casi en el centro de la curva hay un parche de asfalto que sobresale varios centímetros.

A lo largo de toda la curva la valla está aplastada y caída. Todo el arcén está sembrado de cristales y restos de las máquinas y una gran mancha de sangre atraviesa la calzada.

El dueño de un restaurante cercano explica que esa carretera hasta hace dos años era de dos sentidos, hacia Madrid y hacia Cádiz. Ambos sentidos de dirección tenían perfiles ligeramente diferentes. Al convertirse en dos carriles en la misma dirección no se echó una capa asfáltica para nivelarlos y ahora se acoplan mal a los excesos de velocidad.

Desde el jueves 3 de mayo los motoristas accidentados comenzaron a llegar al hospital comarcal Gutiérrez Ortega, situado en Valdepeñas. Todos fueron atendidos por la traumatóloga Isabel Díez, quien afirmó que esa curva es bien conocida en el hospital. Se da el caso que todos los accidentes se produjeron en el sentido de la marcha hacia Cádiz, lo que parece apuntalar las quejas de los vecinos sobre la maldad de la curva: "No es lógico", dijo un empleado de un taller, "que los motoristas sean imprudentes cuando bajan a Andalucia y no lo sean cuando vuelvan".

Sólo uno, Juan Carlos García Abad, de 28 años, falleció en el hospital, tras ser intervenido quirúrgicamente. Los otros siete fallecidos fueron conducidos directamente al depósito de cadáveres. Otro de los jóvenes, Ángel Téllez Saavdrea, cuya familia es precisamente de Santa Cruz de Mudela, de 23 años, murió el sábado en otra curva, unos 15 kilómetros más adelante.

"En los talleres tenemos motos siniestradas de todos los puntos de España, afirmó un encargado. "El fin de semana fue espectacular. Cientos de motoristas pasaron para ir a las carreras de Jerez. La verdad es que iban muy rápido, pero también es cierto que ese tramo es muy peligroso para ellos", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 08 de mayo de 1990.

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