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La fantasía audiovisual europea

Expertos de la Comisión de la CE evalúan los primeros resultados del programa MEDIA, financiado con 32.500 millones de pesetas

"Podemos demostrar a los americanos que a pesar de nuestra diversidad y las dificultades, la Europa de hoy tiene fantasías audiovisuales comunes que pueden hacerse realidad". El experto alemán Dieter Kosslick, coordinador de la Oficina del Filme Europeo, ha pretendido resumir con esta frase las posibilidades que tiene Europa de sacar adelante sus proyectos audiovisuales conjuntos, entre ellos los comprendidos en el programa Medidas para Estimular el Desarrollo de la Industria Audiovisual (MEDIA). Más de 300 expertos, profesionales del cine y de la televisión, y coordinadores de los 10 proyectos de este programa se han reunido en Cannes (Francia) para analizar por primera vez los resultados.

La hora de la verdad para MEDIA llegará en el período 1991-1995 porque la Comunidad Europea (CE) ha decidido apoyarlo definitivamente y por ello le ha asignado un presupuesto de 250 millones de ECU (unos 32.500 millones de pesetas) durante el período citado. "Las dificultades con las que se encuentra la industria audiovisual europea en materia de producción, distribución, formación y financiación se reducen a una fundamental: la fragmentación en mercados nacionales", ha dicho recientemente Jean Dondelinger, comisario europeo responsable de la política audiovisual de la Comunidad Europea.Aquí, coincidiendo con la inauguración del MIP-TV, el mayor mercado europeo y probablemente mundial de programas audiovisuales, los coordinadores y expertos de las distintas partes del programa MEDIA han demostrado que esa barrera de la fragmentación es superable y que la CE puede emprender una nueva etapa para defenderse ante la invasión cultural y financiera en el terreno audiovisual que procede Estados Unidos y Japón, como se ha repetido en este foro.

Una prueba de que es posible superar estas barreras ha sido la presentación en la reunión de MEDIA, en calidad de estreno mundial, de la película Boom boom, dirigida por la española Rosa Vergés y coproducida por la también empresa española Arsenal Filins (Rosa Romero) y por la empresa belga Lamy Films (Benolt Larny), y en la que participan como principales actores la actriz revelación Viktor Lazlo y Sergi Mateu.

Este largometraje, en el que se han invertido 140 millones de pesetas, es el resultado de un año de trabajo que se ha desarrollado con la ayuda de otro subprograma de MEDIA, el llamado EAVE, dedicado a desarrollar una producción europea más racional y equilibrada. La productora española Rosa Romero, que ha asistido junto con la directora a este estreno, se siente satisfecha de la experiencia "a pesar de que tuve que cambiar el guión y hacer un filme menos costoso como consecuencia de las indicaciones de expertos de MEDIA".

Tanto esta película como otra también española que ha recibido ayuda de este programa, Contra el viento, de Francisco Periñán, se estrenarán próximamente en España. Antonio Pérez, productor de Contra el viento, que también participa en la revisión de MEDIA en Cannes, dice que ya es inevitable pensar en la televisión a la hora de financiar el cine. "La industria de la televisión", señala, "ha cambiado la forma de buscar fondos para poder hacer cine, pero por otra parte tiene una deuda moral con el cine porque éste le sigue prestando el material idóneo para conseguir sus audiencias".

Fase experimental

La fase experimental del programa MEDIA fue lanzada en 1986. Por lo que han aportado hasta ahora los expertos, incluidos los del comité de evaluación (entre ellos se encuentra el español Enrique de las Casas), la experiencia de funcionamiento de este programa piloto es positiva. Consta de 10 proyectos comunes que abarcan el campo de la distribución, producción, formación y financiación.

Tras haber valorado muy positivamente las experiencias comunitarias, los profesionales, empresarios y especialistas proponen que la CE apoye de forma decisiva la producción independiente de obras audiovisuales (ya que el sector audiovisual se caracteriza por tener un gran número de pequeños y medianos empresarios productores). Plantean, por otra parte, una adecuada instalación de redes de distribución europea que deberá subsanar la ausencia de estructuras multinacionales. En este punto deberá prestarse especial atención al tema de las barreras lingüísticas, uno de los mayores obstáculos que existen para la distribución europea y mundial.

La creación de un segundo mercado para la rentabilización "transfronteriza" de los programas es otra de las recomendaciones, así como el máximo aprovechamiento de las nuevas tecnologías audiovisuales tanto en la producción como en la difusión y distribución. Naturalmente, además de todo esto, los expertos proponen que se establezcan fórmulas para movilizar los capitales europeos que han de ser invertidos en la industria audiovisual. Llaman la atención, por otra parte, sobre la necesidad de integrar en estas acciones a los países de la Europa del Este.

Las recomendaciones se cierran con una iniciativa un tanto original: la necesidad de formación económica y comercial de los profesionales del cine y de la televisión para que lleguen a ser competentes en cualquiera de sus actuaciones. Las medidas destinadas a la promoción de la industria de programas deberán relacionarse con otro de los grandes programas europeos en materia audiovisual, el Eureka, que pretende la promoción integral del espacio audiovisual europeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de abril de 1990