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Futre permanece encerrado en su habitación víctima de un estado depresivo

Paulo Futre, el jugador estrella del Atlético de Madrid, permanece encerrado en su casa de la urbanización de Monteclaro desde el pasada martes, día en que comunicó a Jesús Gil, el presidente del club, su deseo de abandonar el equipo "por el bien de todos". Joao Meniccio, su representante, explicó ayer que Futre está "deprimido y apenas habla". Gil asegura que está dispuesto a ayudarle "e incluso a venderlo, aunque sea un sacrilegio, al Real Madrid". Gil y Futre, que termina su contrato en junio de 1993, volverán a hablar el lunes.

Futre se levantó ayer de la cama cerca de las tres de la tarde, pero no abandonó su habitación. Pidió a Isabel, su mujer, que le llevara la comida allí mismo. Tampoco quiso leer la Prensa como acostumbra y menos aún hablar con los periodistas que desde primera hora de la mañana montaban guardia en la puerta de su casa. Desde la verja que bordea el jardín no se oía nada. En la casa todos intentan estos días hacer el menor ruido posible y el teléfono ha sido desconectado.Isabel está embarazada de cinco meses y Futre quiere que cuando nazca su segundo hijo, allá por el mes de agosto, su futuro esté solucionado. Éste fue uno de los argumentos que el portugués esgrimió el martes en la tensa conversación que mantuvo con Gil. Antes de la entrevista con el presidente rojiblanco, la moral de Futre estaba ya mermada por varios motivos: la destitución de Javier Clemente como técnico, la lesión que sufre y, sobre todo, la desilusión por quedarse, un año más, sin un título, él que dice haber nacido para ganar.

Las palabras de Gil, cuentan los allegados a Futre, no hicieron sino empeorar el estado de ánimo del jugador, al que califican como "una persona muy, sensible". El presidente ha cambiado de opinión sobre Futre. Este ha pasado de ser el mimado de "a plantilla a escuchar las reprimendas de Gil: "No rinde lo que ha costado. Cualquiera, con esa lesión, estaría jugando. Si se quiere ir, habrá que ver qué club paga lo que vale. El sábado, en Barcelona, el equipo demostró que sabe jugar sin él".

A pesar de estas afirmaciones, Gil asegura que sus relaciones con Futre no se han enfriado: "En el club todos le queremos y vamos a ayudarle para que salga de esto, aunque, si no encontramos una solución, habrá que buscar una salida". El dirigente afirma: "Si es por su bien, hasta estaría dispuesto a venderlo al Real Madrid, aunque sea un sacrilegio".

Lo cierto es que Gil quiere recuperar los 578 millones de pesetas que dice que le costó el jugador, procedente del Oporto, y, si es posible, hacer rentable la inversión. Por eso está preocupado por el descenso de su cotización. Futre le ha dicho que quiere irse al Barcelona.Pero un portavoz del club azul grana ha negado que haya interés alguno por él. El regreso a Portugal es otra posibilidad.

El representante de Futre explicó ayer: "Paulo apenas habla. Duerme mucho, ve algo la televisión y juega con su hijo. Pero ni tan siquiera quiere hablar con su mujer del futuro".

Gil cree que Futre debe salir de esa casa, en la que también vive su compatriota Joao Pinto, del Madrileño, y su esposa, y en la que siempre hay alguien de visita: "Lo único que hace es darle vueltas al coco. Está enrabietado porque no está acostumbrado a que le hablen claro. Ahora hay, que dejarle. El lunes hablaremos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de marzo de 1990

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