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Japón y Estados Unidos tratan de conseguir acuerdos sobre el yen y el desequilibrio en sus intercambios

El secretario del Tesoro norteamericano, Nicholas Brady, y el ministro japonés de Finanzas, Ryutaro Hashimoto, iniciaron ayer en Los Angeles un día de conversaciones centradas en el comercio bilateral, que arroja un déficit de 49.900 millones de dólares para Estados Unidos, y en la debilidad del yen, provocada por la caída de la Bolsa de Tokio.Las conversaciones entre los responsables de las dos economías más poderosas del mundo se celebran con el telón de fondo de una creciente hostilidad hacia Japón por parte del Congreso norteamericano, cada vez más belicoso como consecuencia del proteccionismo japonés, que coarta las ventas estadounidenses en tres sectores básicos, semiconductores, supercomputadores y madera.

El pasado mayo, Estados Unidos amenazó con aplicar represalias comerciales a Japón al amparo de la cláusula Super 301 de la ley de Comercio Exterior, si Tokio no cambiaba sus prácticas proteccionistas y liberalizaba las importaciones de productos procedentes de los tres sectores citados. Las conversaciones entre funcionarios de los países, iniciadas el pasado año, produjeron un acuerdo de principio el pasado jueves por la noche, en virtud del cual Japón ha accedido a permitir el acceso de supercomputadores norteamericanos, y de otros países extranjeros, a su mercado exterior.

Momentos antes de iniciar su viaje a Los Ángeles, Brady calificó sus conversaciones con Hashimoto de "normales" y las enmarcó dentro de la serie de contactos que se celebran entre ministros de Economía previos a la convocatoria de una reunión del Grupo de los Siete, que este año se reunirá en París el próximo 7 de abril. Sin embargo, no es un secreto para nadie el clima de tensión creciente que rodea las relaciones comerciales entre los dos países y la presión que los congresistas ejercen a diario sobre la Administración Bush para conseguir una solución rápida al tema del astronómico déficit con Japón.

La reunión entre los dos ministros se produce en medio de un clima de inseguridad sobre la estabilidad del yen, provocada por la caída vertiginosa de la Bolsa de Tokio, que el pasado jueves sufrió el descenso más acusado desde diciembre de 1988. La caída de Tokio arrastró igualmente a Wall Street, que el jueves cerró sus operaciones con una baja de 32 puntos en el índice Dow Jones. En algunos círculos se especulaba ayer con la posibilidad de que Hashimoto pida Brady el apoyo de Estados Unidos para afianzar la moneda japonesa, pero analistas financieros de la capital norteamericana han manifestado a este respecto que Washington puede hacer muy poco para ayudar al yen dada la política actual de la Reserva Federal de no reducir los tipos de interés por temor a un repunte de la inflación.

La reunión entre Brady y Hashimoto puede considerarse una continuación las conversaciones mantenidas por el presidente George Bush y el primer ministro nipón, Toshiki Kaifu, también en California, el pasado 3 de marzo, poco después del triunfo de Kaifu en las últimas elecciones generales japonesas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de marzo de 1990