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El otro poder

El Mercado Puerta de Toledo de Madrid acoge el I Salón Nacional de la Videncia

Desde el sábado y hasta el próximo día 25 de marzo, las cinco plantas del Puerta de Toledo tienen un especial olor a sándalo, verbena, albahaca cruda y un larguísimo catálogo de esencias de la felicidad. Este I Salón Nacional de la Videncia y las Artes Adivinatorias se organiza entre la exhibición de lo oculto y el deseo de presentar a los videntes como seres normales capaces de desarrollar una ciencia que la tradición ha condenado al misterio.

Dicen que en Madrid, esta semana, el seis será el número de la suerte. Poco después de la una de la tarde, la vidente Paquita Berbel, vestida y maquillada para la ocasión, realizaba desde su blanco altar el ritual de los deseos a través de los cuatro elementos. El comienzo de la primavera propicia la invocación de todo aquello que los mortales esperan conseguir con una ayuda que no se puede palpar. A Paquita la describen como "una mujer que te cura sólo con verte. Es mi alma gemela en el otro mundo y tenemos una gran comunicación". Quien nos lo explica es un ama de casa aficionada al esoterismo que afirma -haber pasado toda la semana recibiendo sus llamadas. Por fin conseguí hablar con ella y le dije: 'Paquita, hija, ¿qué querías? ¡Que no me dejas dormir!".Pilar de Miguel, miembro del comité organizador, asegura que el salón se ha montado "con un sentido muy divulgativo, un intento de acabar con los restos de tabúes que rodean el mundo de la clarividencia". Julio Antonio López, vidente y sanador, sabe que "hay que ser diplomático, profesional y consecuente. Jugar a la güija puede ser peligroso. Cuando se crea dependencia suele ser por culpa del vidente". El padre Pilón, jesuita y parapsicólogo científico, despierta expectación por su conferencia del próximo miércoles sobre El satanismo hoy: "Negar la existencia del demonio sería mutilar la fe católica y empequeñecer su mensaje". Sesiones de hipnosis colectivas, exhibición de cómo convertir en amuleto un objeto personal, cursos de tarot, ritual egipcio para recibir la primavera a cargo de Michel de Notre Dame, ritual del trigo, quiromancia, cartomancia, astragalomancia, o geromancia, la más antigua. Una mancia de origen árabe conocida por muy pocos.

Dora es una mujer normal que conoce sus secretos "pero no lo he practicado más que con mis amigos y sin cobrar. Para que se cumplan mis deseos o los de quienes me rodean sólo tengo que ver el signo, pero no es ningún milagro. Sin cartas ni bola, con el signo de cada uno. Espero la visita de un importante financiero al que tengo que ayudar a decidir una ampliación de su negocio". Dora.es enfermera halópata, naturópata y especialista en medicinas alternativas.Sólo para fumadores

En los puestos se venden figuras de barro para la paz y prosperidad en el hogar a 4.500 pesetas. Guías de magia de todos los colores, piedras, cartas y bolas de cristal. Manuales sólo para fumadores como los Conjuros del tabaco o La ceniza del cigarrillo. En la exposición se ve un bastón de ritual satánico, amuletos africanos para la fertilidad y una tragaperras americana de adivinación. Contra una esquina y rodeados por una cuerda que hasta los más escépticos renunciarían a saltar, descansan los restos de la médium Ana Mor, protegidos por un doméstico cartel de No tocar y otro que advierte: "Ante una invocación satánica pueden producirse efectos paranormales".

Rituales y cabinas de consulta individual tienen un precio menor al que se encuentra en la calle. Antonio Figares ¡leva 10 años haciendo cartas astrales. Te organiza la vida en los próximos seis meses mientras tu ciclo particular es escupido por el ruido inquieto de una impresora láser. "Los ordenadores no están reñidos con la astrología. En cinco minutos tenemos lo que a mano llevaría cinco horas. Las cartas astrales aquí cuestan 1.900 pesetas. Fuera del salón alcanzan las 15.00". Ángel es fitoterapeuta y recolector. Vive en Fuenlabrada y afirma que Madrid no es un lugar de muchas hierbas.

La clarividencia es legal desde la última reforma del Código Penal. Este salón puede ser la forma de comprobar hasta dónde llegan los límites de una ciencia, oculta o descubierta, cuya afición crece.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de marzo de 1990