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Los rebeldes afganos resisten en una base y el ministro de Defensa huye a Pakistán

El intento de golpe de Estado dirigido por el ex ministro de Defensa afgano, Sha Nawaz Tanal, contra el presidente, Mohamed Najibulá, ha sido aplastado, según las informaciones que llegan a la capital soviética. No obstante, la base aérea de Bagram, donde ayer se registraban violentos combates, todavía está en poder de los sublevados. Testigos presenciales han informado que durante el levantamiento se registraron centenares de muertos y heridos en la capital. El presidente aseguró ayer que el ex ministro rebelde se ha refugiado en el vecino Pakistán.

"El golpe de Estado que se intentó dar el 6 de marzo fracasó", declaró ayer en conferencia de prensa Sayed Murtazá, ministro plenipotenciario de la Embajada de Afganistán en Moscú. Sin embargo, radio Kabul lanzó en la mañana de ayer un ultimátum a los rebeldes, reconociendo implícitamente que la situación no estaba totalmente controlada por los leales a Najibulá."Parte de los participantes en el golpe ha sido liquidada y parte se ha rendido hoy [por ayer] a las autoridades legítimas. Según los datos que tiene el Gobierno, en la conspiración, además de un pequeño número de oficiales de la guarnición de Kabul, participaron fuerzas de los muyahidin de Gulbudin Hekmatiar y los servicios secretos paquistaníes", dijo el diplomático.

Fuentes occidentales en Islamabad (Pakistán) dijeron que durante toda la mañana de ayer hubo un intenso bombardeo de la base de Bagram, a 50 kilómetros al norte de Kabul, donde se han atrincherado los rebeldes. Fuentes guerrilleras del grupo de GubuIdin añadieron que en los bombardeos intervinieron aviones soviéticos.

Los testimonios de residentes en Kabul aseguran que los combates en las calles de la capital se prolongaron por espacio de 20 horas, dejando un balance de centenares de muertos y heridos.

Por el momento no hay una cifra oficial de bajas, y el viceministro de Asuntos Exteriores afgano, Abdul Baqi Samandari, relató escuetamente que "los traidores han sido muertos, hechos prisioneros o se rindieron".

Por su parte, el presidente Najibulá dijo que "los valientes soldados afganos han tomado el control de todos los puestos militares", informó Radio Moscú. "Les aseguro que la situación es normal en todo el país. Las Fuerzas Armadas afganas están preparadas para rechazar y neutralizar cualquier conspiración traicionera", manifestó Najibulá en su discurso transmitido por la radio de Kabul.

Gubuldin Hekmatiar, dirigente guerrillero que apoyó la intentona, pidió ayer al resto de los grupos de la resistencia afgana que se unan para prestar su apoyo a las fuerzas rebeldes contra Najibulá, que, según el líder muyahidin, "tiene más amplitud cada minuto que pasa".

Fuentes del grupo de Hekmatiar dijeron que ayer aterrizó al norte de Pakistán un avión Antonov, con 12 personas a bordo, entre las que se encuentran algunos altos jefes militares afganos que han decidido desertar del régimen de Kabul.

Los aviones que el martes bombardearon el palacio presidencial despegaron de la base aérea de Bagram, que aún está en manos de los sublevados.

El palacio quedó prácticamente intacto, pero el complejo de la radio y la televisión sufrió serios daños y al menos 10 empleados murieron. Una bomba cayó en la plaza de Pushtunistán, causando destrozos en el edificio del Banco Nacional, en el de Correos y Telégrafos y en las viviendas cercanas.

Sha Nawaz Tanai es miembro de la fracción Jalk (El Pueblo), que se opone en el seno del Partido Democrático del Pueblo Afgano (PDPA) a la fracción Parcham. (La Bandera), a la que pertenece el presidente Najibulá. Esto ha hecho pensar a algunos analistas que el intento de golpe es la continuación de la lucha existente entre ambas fracciones desde que los comunistas afganos tomaron el poder en 1978.

La designación de Mohammad Aslam. Watanzar, que pertenece a Jalk, como nuevo ministro de Defensa parece indicar que parte de este grupo apoya a Najibulá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de marzo de 1990

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