RELIGIÓN

Los obispos renuevan cargos bajo el signo de la continuidad de Suquía

La reelección del cardenal Ángel Suquía al frente de los obispos españoles y la renovación de cargos directivos en las distintas comisiones serán las notas dominantes de la 52ª asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal, que comienza hoy en Madrid. Suquía tendrá en esta ocasión menos problemas para ser elegido que el 23 de febrero de 1987, cuando llegó al cargo en la quinta votación. En la asamblea plenaria que se inicia no habrá previsiblemente ningún candidato que ponga en peligro la actual presidencia.

Fuentes próximas a la jerarquía han descartado la presentación de un candidato alternativo al cardenal Suquía. Es poco probable que salte alguna sorpresa en el último momento, aunque no haya que descartarla. Hace tres años, el arzobispo de Zaragoza, Elías Yanes, se convirtió en un inesperado candidato a la presidencia.Al cardenal Suquía, que continuará tres años más al frente del episcopado, se le ha calificado de conservador y vaticanista, etiquetas que no son de su agrado. La actuación del presidente de la Conferencia en estos tres años ha sido discutida por los obispos en pocas ocasiones. Una de ellas fue el año pasado, cuando la plenaria debatió el documento del cardenal Joseph Ratzinger sobre el estatuto jurídico y teológico de las conferencias episcopales.

El texto, considerado por muchos obispos como un recorte a su soberanía, fue defendido por una minoría en la que figuraba el cardenal.

Suquía, en este trienio, ha criticado el "sectarismo" con que a veces, a su juicio, actúa el Estado aconfesional. La aplicación "unilateral", en opinión del cardenal, de los acuerdos entre el Estado español y el Vaticano por parte del Gobierno también ha sido objeto de crítica. Sin embargo, en los últimos meses la actitud de la cúpula del episcopado ha sido de "prudencia", según fuentes próximas a la jerarquía. No ha habido pronunciamiento respecto al conflicto que ha enfrentado al Gobierno con Cáritas, ni referencia a los problemas internos que vive en estos momentos el Ejecutivo socialista. Es probable que algún conflicto actual entre el episcopado y el Gobierno -ampliación de los supuestos de despenalización del aborto o asignatura de religión- esté presente en el dicurso que Suquía pronunciará hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 18 de febrero de 1990.

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