El forense ultima el informe del fallecido tras ser atendido en el Doce de Octubre

Mario Puñales Martín fue enterrado ayer en el cementerio de Parla entre la indignación y la rabia de los familiares, que siguen opinando que Mario no fue tratado debidamente en el hospital Doce de Octubre. Juan Miguel Monge, el forense que practicó la autopsia, no ha querido revelar su opinión sobre el caso "hasta que el informe lo tenga el juez", que lo recibirá probablemente la próxima semana.

Monge afirmó que la investigación se debe realizar en base a datos objetivos y no a opiniones personales, en referencia a la afirmación de la familia de que el forense dijo que Puñales no fue atendido debidamente. Monge aseguró ayer que únicamente había hablado con la familia del fallecido cuando se procedió al levantamiento del cadáver.

La viuda de Mario Puñales, con tres hijos de 17, 15 y nueve años, dijo estar dispuesta a seguir con los procedimientos judiciales. Un hermano del fallecido, por su parte, insiste en que a Mario tendrían que haberle tenido más tiempo en observación.

Mario Puñales fue trasladado el domingo al Doce de Octubre con síntomas de paro cardiaco y fue dado de alta tres horas más tarde por los facultativos del hospital, con un informe que destacaba en el juicio clínico que el paciente sufría "una posible bronquitis aguda". Dos horas después, Mario murió en el centro de salud Santa Isabel de Parla.

Mientras, la dirección del Doce de Octubre hizo pública una nota en la que indica que los médicos atendieron correctamente a Puñales y que en ningún momento se actuó "de forma negligente". La nota añade que los médicos decidieron darle el alta "dado que después de un periodo normal de observación el enfermo no experimentó ninguna variación en su estado físico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 14 de febrero de 1990.