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Un grupo de niñas entre 13 y 16 años, sometido a prácticas exorcistas en un pueblo de Almería

La Policía Municipal de Roquetas del Mar (Almería) localizó ayer un cortijo situado en el vecino municipio de Vícar, donde un grupo de niñas de edades comprendidas entre los 13 y los 16 años estaba siendo sometido a prácticas exorcistas por parte de Manuel Aracil Rodríguez, autodenominado pastor de la Iglesia Evangélica de Filadelfia.

Los agentes indicaron que el local se encontraba en ínfimas condiciones higiénicas, que había colchones por todo el suelo junto a restos de vómitos y sangre, y altavoces que emitían frases como "sal demonio", "expulsa el demonio", "ven Jesús". Las niñas se arrastraban por el suelo y sufrían fuertes convulsiones, según Rafael Montoya, sargento de la Polícía Municipal de Roquetas.El Juzgado de Verja, que se ha hecho cargo de la denuncia instruida por la Guardia Civil, y el gobernador civil han coincidido en asegurar que no hay indicios de criminalidad en estos hechos, porque se inscriben en el marco de la libertad de religión que ampara la Constitución española.

Vecinos de Vícar fueron quienes denunciaron haber escuchado gritos en la noche del lunes procedentes de un cortijo situado en las afueras. La policía local irrumpió en el cortijo y encontró a 18 niñas, de edades comprendidas entre los 13 y los 16 años. El médico que las reconoció, Joaquín Pareja, indicó que llevaban más de 24 horas sin comer y que su estado de salud física y psíquica podían peligrar de mantenerse en esas condiciones.

Junto a las menores estaba Manuel Aracil Rodríguez, al que ayudaban otros adultos aspirantes a pastor de esta Iglesia.

Fuera del local aguardaba un grupo de personas que aseguraban ser familiares de las exorcizadas.

Aracil, un vendedor ambulante residente en Cartagena y padre de 10 hijos, se autocalificó en declaraciones a Canal Sur como "un siervo de Dios que lleva 19 años de ministerio salvando a muchas personas que han estado poseídas por el demonio y que ahora son pastores como yo". Aracil procede de la localidad murciana de Los Campanos, donde, al parecer, lleva 10 años realizando prácticas de exorcismo.

Las niñas sometidas a estos ritos en Vícar pertenecen a familias residentes en los barrios almerienses de Pescadería y Los Almendricos, donde la Iglesia Evangélica de Filadelfia ha logrado implantarse.

Gritos y mensajes grabados

Ante la llegada de los medios de comunicación al cortijo, Aracil procedió a una demostración del rito, consistente en presionar psicológicamente a las niñas, mediante gritos y mensajes grabados, para que expulsaran al demonio de sus cuerpos. El esfuerzo las hacía sufrir vómitos, que se encontraban recogidos en un cubo.Las personas adultas que se encontraban presentes aseguraron que algunas niñas estaban enfermas, extremo que ellas negaron. El doctor Pareja indicó que su estado de salud era bueno pero debilitado por el ayuno y los esfuerzos que estaban realizando.

El gobernador Civil de Almería, Ramón Lara, ha indicado que no se han encontrado indicios de delito. Lara coincide con la juez de Verja a la que ha sido elevada la denuncia que presentron los vecinos, quien ha considerado que la presencia de los familiares garantiza que no sufren daño alguno por un rito "que se inscribe dentro de la libertad de culto que ampara nuestra Constitución".

El gobernador dijo también que tenía la relación nominal de los menores y de sus familiares y que mientras no se produjeran daños no cabe hablar de la comisión de un delito.

Asimismo, acusó a la Policía Municipal de Roquetas del Mar de haberse entrometido y obrar indebidamente en su intervención.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de febrero de 1990

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