Un suicida se arroja desde un décimo piso y aplasta a una joven que iba hacia su trabajo

Manuel M. V., de 39 años, conserje de un centro oficial situado en el paseo de la Castellana, se quitó ayer la vida arrojándose al vacío desde la décima planta del edificio, según informaron fuentes policiales. Antes de estrellarse contra el pavimento aplastó a una joven oficinista que en ese momento se dirigía a trabajar a una empresa cercana al lugar del suceso. La muchacha sufrió heridas de carácter grave.

Lourdes Madrid Sanz, de 24 años, empleada como administrativa en una firma financiera próxima al Centro de Gestión Catastral de Cooperación Tributaria del Ministerio de Economía y Hacienda, no sabe aún qué es lo que le cayó encima. Pero lo que quizás le cueste trabajo creer es que fue aplastada por el cuerpo de un hombre que se lanzó a la calle desde el citado centro oficial (antigua sede del diario Arriba), situado en el número 272 del paseo de la Castellana.Manuel M. V. estaba empleado como subalterno del Ministerio de Economía y ayer se arrojó desde una ventana del inmueble donde trabajaba, a unos 30 metros de altura. Inspectores de la comisaría del distrito de Chamartín no han comprobado aún si lo hizo impulsado por algún tipo de trastorno mental.

En el momento de saltar a la calle, Lourdes Madrid caminaba por la acera, tras bajarse de un autobús, y se encaminaba a la oficina financiera en la que está empleada.

El presunto suicida falleció prácticamente en el acto a causa del fuerte impacto, mientras que la joven fue trasladada inmediatamente al hospital de La Paz, cercano al lugar del suceso. Los médicos del departamento de traumatología comprobaron que la muchacha no había sufrido ninguna herida en la columna vertebral, como hubiera sido lo más lógico en un caso como éste.

Escáner sin servicio

Lourdes Madrid tuvo que ser conducida hasta la clínica Ruber con el fin de someterla a un estudio más profundo mediante un escáner, ya que el aparato existente en La Paz se encuentra actualmente fuera de servicio, según explicaron los facultativos a la familia. Estas pruebas permitirán determinar con exactitud si la paciente sufre alguna lesión interna en la cabeza.La joven, que ayer se quejaba de fuertes dolores en el cuello, comentó a sus familiares que no tenía la menor idea de lo que le había ocurrido. Y éstos decidieron mentirle y no contarle lo que le ocurrió en realidad y prefirieron decir que le había caído encima un andamio instalado defectuosamente.

Los padres de Lourdes Madrid viven en Guadalajara y ella habita con una hermana y dos hermanos abogados en un piso de la calle de Fermín Caballero, en la Ciudad de los Periodistas.

Por su parte, Manuel M. estaba casado y no tenía hijos. Algunos compañeros de trabajo han comentado que sufría depresiones psicológicas, pero nadie ha podido precisar el origen de tales trastornos. Ayer, una hora antes de quitarse la vida, Manuel M. había asistido a una clase de inglés y nadie le notó nada que hiciera presagiar que estaba pensando en adoptar tan fatal determinación.

Una secretaria del Centro de Gestión Catastral de Cooperación Tributaria del Ministerio de Economía y Hacienda manifestó a Efe que Manuel había aprobado recientemente una oposición al cuerpo de administrativos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 07 de febrero de 1990.