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Wall Street cae 71,46 puntos, arrastrada por Tokio y la inflación estadounidense

El principal mercado de valores del mundo, Wall Street, cayó ayer al cierre 71,46 puntos -el 2,58%-, superando en su deslizamiento el 1,7% de caída de Tokio, que le precedió ayer y formó parte de los elementos que desataron la volatilidad vendedora de los inversores, atemorizados por posibles signos de recesión. La Bolsa de Tokio protagonizó ayer una dramática caída de 653,36 puntos -la octava más grande de su historia y superior a la del crash de 1987-, tras dos semanas de perder volumen con un fuerte flujo de dinero japonés dirigido a Francfort, que ayudó a ese mercado.

En una nueva manifestación de volatilidad, la Bolsa de Nueva York reflejó el movimiento registrado horas antes en Japón y Londres, cayendo ayer al cierre 71,46 puntos, dejando el índice a 2.689,21 puntos comparado con los 2.760,61 de la víspera. Los minutos previos al cierre mostraron un nerviosismo que no había estado presente antes en la jornada. Wall Street ha bajado en la semana 84,04 puntos.Por su parte el mercado japonés ha bajado en forma sistemática, desde que inició operaciones este año, con excepción del jueves 11 cuando ganó más de 400 puntos, para corregir violentamente ayer dejando el índice a 37.516,77 puntos. Sin embargo, la caída neoyorquina fue atribuída por los operado res a un incremento del 0,7% de los precios estadounidenses al por mayor en diciembre pasado y a un endeble incremento de las ventas al por menor en el mismo mes del 0,2%.

Londres, que llegó a perder al medio día de ayer 44,4 puntos cerró con una baja de 37,8 puntos a 2.380,1. El espectro del crash volvió a aparecer Mientras, la bolsa de Francia bajaba y Francfort se mantenía irregular.

La inestabilidad del merca do fue visible esta semana con dos jornadas consecutivas de baja en los precios que deprimió al mercado unos 40 puntos -sumando martes y miércoles-, para cerrar el jueves con una modesta ganancia de 10 puntos. Pero los observadores el jueves por la noche no se mostraban satisfechos con el comportamiento de Wall Street y temían una reacción al anuncio de indicadores el viernes. Mientras en Tokio se daba como argumento para la caída de la bolsa los sucesos en la URSS, en Estados Unidos el departamento de Trabajo anunció ayer un alza del 0,7% en el índice de precios al por mayor (IPP) para diciembre de 1989 superior a las previsiones del 0,5% esperadas por el mercado. Mientras, las ventas al por menor crecieron durante el mismo mes un magro 0,2%. La combinación de cifras dió la peor mezcla posible para el espíritu desconfiado de los inversores a escasos tres meses del minicrash que afectó especialmente a los mercados de Nueva York y Tokio. La imagen reflejada por los gráficos es la posibilidad de la tijera de inflación creciente con actividad económica decreciente. Una mezcla de esta naturaleza podría impedir una reducción de tipos de interés por parte de la Reserva Federal -destinada a evitar una recesión- acentuando el estancamiento económico.

Los operadores tanto en Nueva York, como en Tokio y Londres afirmaban que "las ventas no respondían al pánico, sino que constituyeron un movimiento preventivo y un afán de tomar beneficios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de enero de 1990

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