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Nuevas cargas del Ejército en una Rumanía aislada y bajo la ley marcial

Rumanía se halla totalmente aislada del exterior y prácticamente bajo la ley marcial, con carros de combate y unidades fuertemente armadas patrullando por calles y carreteras. Ayer se produjeron nuevos incidentes en diversas ciudades del noroeste del país, según viajeros llegados a Yugoslavia y Hungría. No hay información sobre nuevas muertes, pero la mayoría de los testimonios coinciden en que la represión de la protesta en Timisoara, el pasado domingo, se cobró entre 300 y 600 vidas.

Los medios de comunicación rumanos no hicieron ayer mención alguna de los incidentes en Transilvania, pero el órgano oficial del, partido comunista, Scinteia, publicaba ayer una dura advertencia contra aquellos que quieren "retar a la legalidad" y señalaba que las fuerzas de seguridad "tienen instrucciones de tomar las medidas para preservar las leyes que han sido violadas".Rumanía cerró ayer sus fronteras con la Unión Soviética y Bulgaria después de haberlo hecho el lunes con Hungría y Yugoslavia, limítrofes estos dos países con la conflictiva región de Transilvania, donde se produjeron los disturbios.

En el aeropuerto Otopeni de Bucarest, que se encuentra rodeado por carros de combate, la mayoría de los pasajeros llegados del exterior fue obligada a retornar a su lugar de origen. Las autoridades de Bucarest cancelaron todos los viajes turísticos contratados previamente.

Algunas personas llegadas a Yugoslavia y Hungría desde Rumanía continuaron dando ayer detalles de la magnitud de la matanza de Timisoara,

"Pasé por la ciudad y vi los escaparates rotos, los edificios quemados y los carros de combate en la plaza central", declaraba en la frontera yugoslava un obrero armenio residente en Odessa, informa Mirjana Tomic. Otros testimonios hablan de que los soldados disparaban incluso contra los niños y atacaban con la bayoneta calada, y los carros aplastaban a los manifestantes, mientras que también se hacía fuego desde varios helicópteros.

La comunidad internacional condenó ayer en duros términos la matanza producida por el Ejército y la Policía del régimen inmovilista del conducator Nicolae Ceaucescu.

Entre las condenas más significativas figuraron las de la Comunidad Europea y la, muy matizada, del ministro soviético de Exteriores, Edvard Shevardnadze, que efectuaba una histórica visita en Bruselas a la sede de la Alianza Atlántica.

Mientras, el presidente rumano continuó su visita oficial a Irán sin hacer mención alguna de los graves acontecimientos en su país. Durante su ausencia, la máxima autoridad del régimen es su mujer, Elena, y su hermano Ilie, precisamente jefe del Ejército que intervino en la ciudad de Timisoara disparando contra la multitud desde carros de combate y helicópteros.

Un diario yugoslavo informaba ayer de que en los últimos días se produjeron manifestaciones en una ciudad de Albania, el único país del bloque socialista (aunque no pertenece al Pacto de Varsovia) al que, junto a Rumanía, no ha llegado el influjo de la revolución democrática que agita en los últimos meses a la Europa. del Este.

Páginas 3 y 4

Editorial en la página 14

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de diciembre de 1989

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