Al senador Bolín
Para muchos, el macho lo es más si no llora. Para mí, el animal-hombre es el que lo hace, hombre o mujer, claro está. Qué alegría me dio, señor Bolín, al comprobar en usted que todavía hay hombres que no frerian, ni quieren frenar, el deseo de: cuando la vida misma (¡tan sabia ella!) fluye y grita por salir, para así estar en equilibrio con el todo.Enhorabuena por su hombría y enhorabuena por hacer con ella lo que quiera.
Conozco muchos machos que, cuando el alcohol les derrumba el superyo, gritan, lloran, zapatean y están abiertos a toda clase de caricias; yo no sé por qué estos mismos tratan de considerar presuntamente feminoide y ridícula a una persona que sufre y que emanan de sus ojos clarísimas lágrimas. Curiosa paradoja, ya que en este país sobre muchas cosas impera el culto a la lágrima y al dolor. Es más, incluso se les alumbra con velas para embellecerlas.
A mí esto sí que me recuerda ciertos desequilibrios ernocionales.
¿Usted lo comprende, señor Bolín? Porque yo estoy hecho un lío...
Y termino. Por si hay algún interesado en mi identidad sexual, le diré que he nacido de hembra y que acepto la parte que de mi madre llevo. Con mis lágrimas y mi admiración al señor Enrique Bolín- Luis Cárdenas.


























































