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EL ESTE CAMBIA

Leipzig acoge la mayor protesta política en la RDA

No menos de 50.000 personas se reunieron ayer en torno a la iglesia de San Nicolás, en la ciudad germano oriental de Leipzig, en la mayor concentración de protesta política que se recuerda en el Estado alemán del Este desde los tumultuosos días de la revuelta antiestalinista de 1953. Pese a la aglomeración, la manifestación se desarrolló en absoluta calma, y la policía no intervino, lo que demuestra las discrepancias en el seno de las autoridades de la RDA acerca de la necesidad o no de aplicar una dura represión contra los disidentes.

Sin embargo, la actividad oficial sigue impertérrita como si nada ocurriese, de modo que, ayer, el presidente de la RDA, Erich Honecker, se entrevistó con el viceprimer ministro chino, Yao Yilin, y comparó las manifestaciones que tuvieron lugar este fin de semana en su país con el movimiento por la democracia en China, que acabó trágicamente con la matanza de Tiananmen. Según ADN, la agencia oficial de la RDA, Honecker explicó al mandatario de Pekín que "cualquier intento del imperialismo de desestabilizar el socialismo es ahora y será siempre como la vana lucha de Don Quijote contra los molinos".En Bonn, el canciller federal, Helmut Kohl, criticó duramente la "brutalidad policial" en la represión de los manifestantes y pidió de nuevo a la cúpula dirigente de Berlín Oriental que de paso a reformas como las de la Unión Soviética, Polonia y Hungría.

La situación en Berlín Oriental y en otras grandes ciudades de la RDA seguía siendo ayer de máxima tensión. Los pasos fronterizos con el sector occidental se abrieron finalmente a última hora de la tarde, después de haber permanecido prácticamente cerrados durante todo el fin de semana, pese a las reiteradas protestas de los aliados. Se calcula que más de 3.000 personas fueron impedidas de cruzar durante este tiempo.

En la mañana de ayer se mantuvo la prohibición, especialmente, como pudo comprobar este corresponsal, con los miembros de la Prensa, a la que el régimen achaca ahora una gran parte de los males.

La presencia de policía uniformada y de agentes de la Statsi en las calles de Berlín Oriental era ayer abrumadora. Esto no impidió que grupos de jóvenes se manifestaran aisladamente. Uno de los lugares de concentración es la iglesia de Getsemaní, frente a la cual, a lo largo de toda la noche del domingo al lunes, miles de personas realizaron una sentada con velas encendidas en protesta por las detenciones efectuadas por la policía durante las manifestaciones del sábado y domingo.

Se calcula que sólo en Berlín hubo cerca de 800 detenidos y centenares de heridos y contusionados. En Dresde, donde la situación es mucho más explosiva que en la capital, también hubo centenares de detenidos. Se desconoce cuántos de ellos han sido puestos ya en libertad.

La publicidad dada a la entrevista de Honecker con Yao Yilin, en la que se vuelve a repetir de cara a la población la amenaza de "una solución china", contrasta con el absoluto silencio de la Prensa oficial sobre los acontecimientos que rodearon las celebraciones del 40º aniversario de la formación del Estado.

Una nota de ADN explicaba que se habían producido algunos disturbios provocados por "gamberros" y manipulados por la Prensa occidental.

Perder el miedo

Si en España se puso de moda hace tiempo el vocablo desencanto, en la RDA la palabra que define la situación es bevormundung, que significa tutelaje, o, más específicamente, que alguien hable por boca de uno antes de que uno pueda hacerlo. El peso del Estado sobre sus cabezas se ha vuelto insoportable. El descontento de la población con el régimen se ha generalizado en pocos días. La huida masiva de ciudadanos a la RFA y la llegada de Gorbachov han acabado con el miedo. "Esta es la primera vez en mi vida que descubro que la gente ha perdido el miedo", declaró a EL PAÍS Jens Reich, un científico de cerca de 50 años militante del grupo fundador de Nuevo Foro.Reich, un intelectual, al igual que la mayoría de los miembros de este grupo contactados por este corresponsal, rechazó categóricamente la insinuación de que la protesta se producía tan sólo entre un cierto círculo de privilegiados.

"Los informes que se redactan en las grandes fábricas y en los lugares de trabajo por los propios miembros del partido socialista unificado son infinitamente más duros en sus críticas al régimen que nuestros manifiestos", sentenció.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 1989

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