Entrevista:

"Tengo 52 amigos"

Sesenta kilos de civilización de la comunicación, es decir, un monstruo, un flequillo, cien cartas diarias de amor o desamor, doce, catorce horas de labor y..., "el dinero pinta mucho, pero es un don que no quiso darme el cielo, que dijera Cervantes".

Pregunta. ¿Durmiendo es también un histrión?

Respuesta. Sí, sueño fantasías.

P. ¿Por qué no engorda?

R. Por pensar demasiado, cosa mala.

P. ¿Es más libre usted o Carmen Romero?

R. Creo que yo, pero me gustaría que ella se sintiese completamente libre.

P. ¿Trabaja para gozar o para no suicidarse?

R. De elegir, para lo segundo.

P. ¿Años sin escribir una carta de amor?

R. Cuatro días.

P. ¿Qué le recomendaría hoy a Aznar?

R. Que mande en el PP si quiere llegar a alguna parte.

P. ¿Qué le prohibiría a Felipe González?

R. ¿Quién soy yo para ello?

P. ¿Guiño a Suárez?

R. Le guiñaría el ojo izquierdo para que diera un paso adelante.

P. ¿Volvería a hacer la mili?

R. No la hice por inútil total.

P. ¿Es el hombre nuevo, por la imagen?

R. Para bien o para mal, siempre soy el hombre nuevo.

P. ¿Qué le dicen sus hijos?

R. Nada. Me miran.

P. ¿Algo a su telespectador más ingenuo?

R. "Viva la vida, lo demás son mandangas celestiales".

P. ¿Al más inteligente?

R. "Sonría, calle, haga lo que quiera y no descubra sus cartas".

P. ¿Y al más imbécil?

R. "¡Hola, hermano!".

P. ¿Se ríe de su vanidad?

R. Muchísimo; nos divertimos juntos, no nos creemos, somos tina pareja perfecta.

P. ¿Los pantalones vaqueros?

R. Son una bandera ajustada de la libertad individual.

P. ¿La cultura americana?

R. Es lo que todos critican y todos compran.

P. ¿Berlusconi y usted son la nueva cultura?

R. No sé, pero él sería la rica; yo, el pariente pobre.

P. ¿Qué haría con una televisión privada?

R. Pensar sólo en la audiencia.

P. ¿Habría sido buen monje de clausura?

R. Entre las nueve de la noche y las ocho de la mañana, ha dado en el clavo.

P. ¿Recuerdo de niño?

R. Al revés, creo que el niño que soy se recuerda del adulto que también soy.

P. ¿Por qué no se divorcia?

R. Quiero a mi mujer.

P. ¿Qué le motiva en la vida?

R. Correr.

P. ¿Quién es más Dios: la televisión, Dios o usted?

R. Dejando de lado a Dios la televisión.

P. ¿Amigos?

R. Tengo 52, creo.

P. ¿Mujeres enamoradas?

R. Las suficientes como para no creerlas.

P. ¿Quién es su esposa?

R. Una raíz que impide que el viento se lleve las ramas (yo).

P. ¿Qué daría por entrevistar al Papa?

R. Absolutamente nada.

P. ¿El mejor diplomático español de siempre?

R. Felipe González.

P. ¿Qué aprendió en Estados Unidos?

R. La vida democrática.

P. Usted me irrita, pero hace televisión como nadie.

R. Yo también me irrito, pero gracias por lo que dice.

P. ¿De qué padece más el mundo, de doctrina, de sexo o de patria?

R. Padece de un cáncer en la tolerancia.

P. ¿Cuántos Hermida ignoran los telespectadores?

R. El solitario, el insatisfecho y el cansado.

P. ¿Diga algo que le prohíba la pequeña pantalla?

R. Soy totalmente libre.

P. ¿A quién dedicaría esta entrevista?

R. Sinceramente, a usted.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de septiembre de 1989.