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Paula hace de Esquilache

Cunhal Paula, Joselito, Litri

Cuatro toros de Cunhal Patricio, 52 de Concha Navarro y 6º, sobrero, de Pérez Angoso, discretos de presentación, flojos y mansos. Rafael de Paula: media perpendicular y tres descabellos (pitos); estocada tendida atravesada, pinchazo hondo bajo y bajonazo (bronca). Joselito: bajonazo y descabello (silencio); media caída (dos orejas). Litri: dos pinchazos sin soltar y bajonazo (ovación); media tendida (silencio).

Plaza de Aranjuez. 3 de septiembre. Tercera de feria. Corrida goyesca.

La corrida goyesca de la feria del Motín tuvo un protagonista negativo, Rafael de Paula, que interpretó el papel de Esquilache con auténtica maestría. El pueblo se le amotinó, como al mencionado personaje histórico, aunque en este caso con toda justicia, ante las inhibiciones y el canguelo del diestro, que no dió ni un sólo pase decente. Y, lo que es peor, ni lo intentó, dominado siempre por el cerote.Tuvo suerte del bochinche que se organizó al negarse el presidente a devolver el sobrero, que se acamaba más que el cojo sexto, al que había sustituído. Tuvo suerte porque la atención y las invectivas que proferían contra él se desviaron hacia la autoridad, que parecía querer disputar el protagonismo negativo a Paula. Y sobre todo porque muchos de los botes y almohadillas que el amotinado público guardaba para cuando el diestro abandonara la engalanada plaza volaron al ruedo durante el simulacro de lidia del inválido.

Si Paula hizo de malo y fue protagonista negativo de la película, con el presidente de estrella invitada, Joselito fue el bueno. Se limitó a trajinar sin demasiado empeño al segundo. Pero se desquitó con el quinto, mansote, pero en menor medida que el resto, y al que supo domeñar. Le recibió con unas verónicas de embeleso, como lo fueron las lentísimas chicuelinas en el quite.

Su labor con la sarga fue muy artística. Joselito, que dió al toro la distancia y los terrenos que requería, alborotó a la concurrencia con una faena plástica y va riada, en la que toreó más para sí mismo que para el público, aun que logró transmitir fácilmente. Sólo le faltó, en algunas fases de la misma, ligazón, pues a veces entre pase y pase corría a enmendar terrenos.

Las estrellas invitadas entre los buenos de la película fueron cuatro subalternos: Montoliú, con las banderillas, y Martín Recio, Cubero y Chacón, en la brega. Litri figurará en los títulos de la película casi en letra pequeña, muy a su pesar La catadura descastada de su primer burel, con el que se mostró muy valiente, y la invalidez supina del que cerró plaza, con motín incluído, no le permitieron otra cosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de septiembre de 1989

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