La emisión neta de deuda pública supera ya el déficit no financiero del Estado previsto para este año

El Tesoro ha colocado en el mercado, hasta la fecha, un volumen de emisiones de deuda pública que además de cubrir las amortizaciones supera con creces el déficit no financiero del Estado previsto para este año. Hasta el 21 de agosto, las emisiones netas de deuda pública ascienden a 1,66 billones de pesetas, cuando el déficit previsto para este ejercicio era de 1,15 billones, aunque a finales de julio ascendía ya a 1,18 billones por el aplazamiento del pago de la renta.

Las letras del Tesoro han acaparado la atención de los inversores en deuda pública durante este año y han soportado además el peso de la financiación del Estado a través de las emisiones de deuda. Con la última subasta, que se adjudicó el lunes 21 de agosto, las emisiones de letras han superado a las amortizaciones en casi 1,86 billones de pesetas.La demanda de letras ha permitido afrontar sin problemas, por ejemplo, unas emisiones netas negativas de pagarés del Tesoro, que irán desapareciendo paulatinamente de aquí a 1992. Y no sólo los pagarés han tenido una aportación negativa a la financiación del Estado. También el peso de las obligaciones del Estado y de otras deudas se ha reducido.

El importante volumen de fondos captados por el Tesoro durante estos meses y que sólo en octubre se enfrentará a un fuerte volumen de amortizaciones son los responsables indirectos del retroceso de rentabilidad que han experimentado las letras en la última subasta. La caída de los tipos de interés de las letras se explica, según el Tesoro, al coincidir una fortísima demanda de letras con unas necesidades de financiación del Estado que ya están cubiertas. A estos dos factores hay que sumar el deseo de la Administración de que la demanda de deuda pública se desplace hacia activos a más largo plazo.

El origen de buena parte de esa demanda de letras convierte la reducción de la rentabilidad de estos títulos en un elemento de política económica. El dinero foráneo ha sido el principal demandante de letras durante este ejercicio. Según el Banco de España, "las restricciones impuestas a la adquisición de otros instrumentos bancarios canalizaron hacia los mercados de títulos públicos la mayor parte de la demanda extranjera de activos en pesetas a corto plazo".

Dinero extranjero

El problema es que la demanda de letras por parte de inversores extranjeros es una de las más importantes fuentes de entrada dinero extranjero hacia España, con la consiguiente presión al alza del tipo de cambio. La importancia de la estabilidad del tipo de cambio tras la incorporación de la peseta al SME hace que la reducción de la rentabilidad de las letras sea coherente con la política de altos tipos de interés.La reducción de tipos de las letras pretende desanimar la entrada de dinero extranjero además de ampliar el diferencial de tipos entre las letras y los títulos a mayor plazo, con el objetivo de que se desplace parte de la demanda hacia bonos y obligaciones.

La política monetaria restrictiva que está aplicando el Banco de España y que tiene uno de sus exponentes en el mantenimiento de altos tipos de interés no es contradictoria con la reducción de tipos de las letras, ya que, según el Tesoro, la restricción monetaria se aplica a plazos inferiores a un año. En este sentido destaca la repetición de los tipos de interés en la cesión, a tres meses, de letras del Tesoro a pesar de que algunos operadores habían apostado por una caída de tipos.

Las expectativas a corto plazo mantienen la misma tendencia. La próxima subasta de letras se hará el 1 de septiembre, cuando el total de títulos públicos que vencen ese mes es de 684.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de agosto de 1989.

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