La 'cruzada' del concejal Matanzo

"Quiero dejar el cargo como los toreros, por la puerta grande", asegura el polémico edil de Centro

"Enrique Tierno dijo de mí que era mejor tenerme como amigo que como enemigo". La voz ronca y la mirada circunspecta la pone Ángel Matanzo, concejal del Partido Popular, que ha aterrizado en la Junta Municipal de Centro como si fuera un huracán: intentando disolver por su cuenta y riesgo una fiesta prosandinista en Malasaña. Ahora está embarcado en una singular cruzada para barrer y peinar las calles de su distrito. Amigo personal de Manuel Fraga, el polémico e impulsivo concejal quisiera dejar su cargo "como los toreros, por la puerta grande".

Cara de póquer y charla de jugador de mus. Mano dura y voz de mando para acabar con el paisaje tremebundo de sus calles: trileros, chorizos, prostitutas, mendigos, chaperos... "En esta ciudad hay demasiados barrios chinos. Tienen que desaparecer algunos", afirma el virrey del centro de Madrid.Matanzo enseña sin remilgos su licencia de armas cortas -"igual da una pistola que una escolta"- y reconoce que algunas noches, caminando por las calles de su distrito, se siente inseguro. "Tengo varias armas en regla porque antes solía cazar, pero están en casa". Y se abre la chaqueta para demostrar que va limpio. "Eso sí, quien se meta conmigo en la calle que esté preparado".

"No soy un fantoche y no puedo decir que vaya a solucionar esto como si fuera la Virgen de Fátima. Lo que sí voy a hacer es trabajar como el que más, para que luego te llamen facha por teléfono y amenacen con romperte la cabeza".

"Soy muy, muy pícaro"

Ángel Matanzo España nació junto al mercado de La Cebada hace 52 años. De madre verdurera y padre carnicero, confiesa que la calle ha sido su mejor escuela, a falta de universidad. "Soy bastante trabajador y muy, muy pícaro".Presume de ser un concejal "de a pie" y se considera de sobra conocido en el distrito, "donde me conocen como Angelito". Duerme todos los días en Húmera, pero su corazón sigue latiendo en las sucias y estrechas calles del viejo Madrid.

Sus detractores le tachan de impulsivo y no se cansan de recordar incidentes. Por ejemplo, cuando Matanzo acudió al pleno de la moción de censura en la Asamblea de Madrid para poner a caldo al tránsfuga Nicolás Piñeiro. "De traidores prefiero no hablar", dice al tiempo que recuerda cómo el diputado regional intentó convencerle para que dejara las huestes de Manuel Fraga y se cambiara de chaqueta.

La última escena ocurrió en la plaza del Dos de Mayo. "Lo de Malasaña no lo podía permitir porque era excesivo. Me sacaron de la cama los vecinos a las tres de la madrugada para denunciar que los de la fiesta prosandinista seguían haciendo ruido", recuerda.

El caso es que Matanzo acudió al lugar con varios policías municipales para cortar de cuajo la algarabía. "Un inspector de la policía me dijo que me hacía responsable de la alteración del orden público. Yo le respondí: Usted a sus competencias, y yo a las mías, que es atender las denuncias de los vecinos". Aquel incidente, ocurrido a finales de julio, ha dejado mal sabor de boca en la comisaría de Centro.

Y es que los excesos nocturnos traen de cabeza al concejal, que ha anunciado una barrida por clubs y pubs a partir de septiembre "para que se cumplan a rajatabla las ordenanzas".

Los chorizos y los bocadillos putrefáctos también están en su punto de mira. "¿Cómo acabar con la delincuencia?", se pregunta. "Que se lo digan al Gobierno. Leyes más duras hacen falta. Lo más que puedo hacer yo es reforzar el Grupo de Seguridad Ciudadana de la Policía Municipal e intentar entenderme con Ana Tutor".

Matanzo ha declarado la guerra a la venta ambulante. De momento, la Policía Municipal se ha cebado con los tenderetes de bocadillos de la Gran Vía. Y lo que está al caer. "Que no me vegan diciendo que todo lo que hay en el mercadillo de Santa Anta es arte. Mucho objeto raro se está vendiendo por ahí, y con todo eso hay que acabar".

Al concejal tampoco le gusta patinar con la basura que salpica sus calles y ha ordenado a los barrenderos que se empleen a tope los fines de semana. También está empeñado en sembrar de nuevos aparcamientos subterráneos el centro, en acabar con las "graves irregularidades" en la concesión de licencias y en fiscalizar a las asociaciones de vecinos.

Sus deseos son órdenes: "El que sea chorizo ya puede coger la puerta". Y él, que es un hombre abnegado, exige un ejército de fieles. "Fraga es como mi padre en esto de la política. Cuando se vaya él, me voy yo. El domingo mismo le llamé por teléfono a Perbes".

A Matanzo le han acusado también de querer borrar el nombre de Tierno de una prueba atlética. "Eso es falso. Fíjate si apreciaba yo al viejo profesor que le dediqué una poesía, que es otra de mis aficiones".

Y de Tierno a Barranco, con quien ha compartido mesa y amarracos. Matanzo, presidente de la peña Las 31 de Madrid, presume de no tener rival en eso del mus: "Si Barranco se juega conmigo la alcaldía en una partida no tiene nada que hacer". ¿Jugará de farol?.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 24 de agosto de 1989.