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El primer ministro polaco renuncia a formar Gobierno

Czeslaw Kiszczak, miembro del Politburó del Partido Obrero Unificado de Polonia (comunista) y ex ministro del Interior, quien desde el pasado 2 de agosto trata de formar Gobierno, se declaró ayer dispuesto a renunciar a su misión. Las dificultades de Kiszczak obedecen al rechazo de que es objeto por parte de Solidaridad y a la oferta de Lech Walesa de formar un Gobierno de coalición con el Partido Campesino Unificado (PCU) y el Partido Democrático (PD), durante las últimas cuatro décadas aliados del POUP.

En una declaración hecha pública anoche, Kiszczak anunció que se dirigirá al presidente de Polonia, general Wojciech Jaruzelski, para que éste "saque las conclusiones adecuadas de la situación", en la que la formación del nuevo Gabinete está de hecho bloqueada desde hace una semana, después de que Solidaridad se negara a entrar en un Gobierno comunista. Kiszczak reconoció que la oferta de Walesa al PCU y al PD de formar un Gobierno conjunto sin los comunistas "complica y alarga el proceso de formación del nuevo Gabinete". En realidad, los dos partidos minoritarios, que en el Parlamento se hallan en la situación de partidos bisagra, se mostraron bastante proclives a la oferta de Walesa. Esta posición de los campesinos y los demócratas es motivo de preocupación e ira por parte de los comunistas, que se sienten traicionados por sus cada vez más dudosos aliados.

Enfrentado con Solidaridad y sin poder fiarse de sus aliados, Kiszczak propuso ayer para el puesto de primer ministro al presidente del PCU, Roman Malinowski, quien hace tres semanas ya había rechazado la oferta del presidente Jaruzelski de asumir la jefatura del Gobierno. En aquella ocasión Malinowski no aceptó el encargo, sabiendo que Solidaridad no estaba dispuesta a entrar en su Gobierno, en el que también estaban previstas carteras para el partido comunista.

Fórmula rechazada

La oferta de Kiszczak, que va unida a su disposición a renunciar a la formación de Gobierno, supone la misma fórmula que ya fue rechazada por Solidaridad: un Gobierno de gran coalición. No obstante, según Kiszczak, la oferta de Walesa al PCU y al PD de formar un Gobierno conjunto, formulada el pasado 7 de agosto, demuestra que Solidaridad está ahora dispuesta a colaborar con estas agrupaciones, de forma que Malinowski podría asegurar la formación de un Gobierno en el que, siempre según Kiszczak, estuvieran todas las fuerzas representadas en el Parlamento", o sea, también los comunistas. Lech Walesa, mientras tanto, rechazó ayer una vez más la posibilidad de formar un Gabinete conjunto con los comunistas. La oferta de Solidaridad, vigente todavía ayer por la tarde, horas antes de la declaración de Kiszczak, preveía la formación de un Gobierno con un primer ministro de Solidaridad y las carteras repartidas entre el PCU, el PD y la actual oposición. Anoche, ningún componente de Solidaridad se mostró dispuesto a comentar la declaración de Kiszczak, pero es muy dudoso que la idea de entrar en un Gobierno presidido por Malinowski pueda realmente atraer a Walesa y a los líderes de Solidaridad. No obstante, la renuncia de Kiszczak, que fue el principal objetivo perseguido por Solidaridad en los últimos días, puede suponer que Walesa no tratará de bloquear la formación del Gobierno por Malinowski, lo que significaría la superación de la actual crisis gubernamental.

La sugerencia de Kiszczak de que Malínowski le releve en la misión de formar Gobierno es tanto más sorprendente por cuanto Malinowski, jefe del PCU desde 1981, es un político desgastado y muy poco popular incluso en su propio partido. Malinowskí es especialmente contestado por los diputados de su partido, quienes en la reciente reunión del grupo parlamentario en que estuvo presente no repararon en críticas dirigidas contra "el colega presidente".

El portavoz del grupo parlamentario del PCU declaró ayer a EL PAÍS que la mayoría de los diputados de su grupo estaba a favor de crear un Gobierno de coalición con Solidaridad, que "sería el único que pudiera contar con una amplia aceptación social, necesaria para que Polonia salga de la crisis económica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de agosto de 1989

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