Inexplicable silencio
Hay cosas en las prestigiosas páginas culturales de EL PAÍS que no se entienden; por ejemplo, el trato que últimamente recibe la. música de jazz. Es, desde luego, muy de agradecer que se envíe un crítico al festival de Nueva York dedicando hasta media página diaria a este magno evento. Pero que al mismo tiempo se silencien los conciertos de jazz europeo que paralelamente tienen lugar en esta capital resulta, por lo menos, preocupante. De este modo, EL PAIS se hace en parte responsable -junto a una organización absolutamente deficiente de la alarmante escasez de público en el hasta ahora más serio intento de traer a los mejores músicos del continente y, de paso, brindarles una oportunidad a los sufridos conjuntos y solistas locales.Ver a cuatro legendarias figuras francesas como los señores Lafitte, Solal, Michelot y Humair ofrecer un recital memorable ante un aforo de menos de 100 personas es exasperante, da vergüenza e inspira serias dudas acerca del porvenir del jazz en Madrid. El inexplicable silencio que ha rodeado este reciente festival europeo, de tan buenas intenciones y óptimos resultados artísticos, confirma desgraciadamente este temor.- Ebbe Traberg.


























































