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Catherine Lalumière releva a Marcelino Oreja al frente del Consejo de Europa

La nueva secretaria general del Consejo de Europa, Catherine Lalumière, inauguró ayer su cargo con el firme propósito de dar un nuevo impulso a las relaciones con los países europeos del Este y dedicar la máxima atención a los problemas sociales, en perfecta sintonía con lo expresado por su antecesor, Marcelino Oreja.

La socialista Lalumiére obtuvo un respaldo de 104 votos, de los 121 emitidos por la asamblea parlamentaria del Consejo. Los no afirmativos lo fueron en blanco o abstenciones, lo que para los miembros de esa asamblea significa "unanimidad", la misma que obtuvó el conservador sueco Anders Biork para alcanzar el pasado viernes, la presidencia de ésta.El carácter protocolario de los actos de ayer cumplió todas las previsiones de días anteriores, donde el consenso entre los grupos políticos era unánime para dispensar una calurosa despedida a Marcelino Oreja y recibir a su sucesora con igual calidez.

Catherine Lalumière, una francesa de 53 años que ingresó en 1973 en las filas socialistas de mano de Laurent Fabius, utilizó precisamente el testamento político de Marcelino Oreja para trazar las líneas generales de lo que será su mandato y para dejarlo claro indicó que se disponía a seguir "los caminos ya trazados".

La apertura del Consejo de Europa a los países del Este, la normalización y cooperación con la Comunidad Europea y el tratamiento por parte del Consejo de los problemas sociales, constituyen el idearlo de Lalumière para el próximo quinquenio. La secretaria general insistió en que estos objetivos han tenido su comienzo con Oreja.

Todo fueron elogios para el político español, sintetizados por el presidente de la asamblea parlamentaria, Anders Bjork. "Usted ha sido un secretario general brillante, uno de los mejores, y puede enorgullecerse de ello como lo hacemos nesotros", dijo. Como broche, Bjork resaltó "la dignidad" con la que Oreja ha representado al Consejo de Europa por todo el mundo".

Los discursos del secretario general saliente y de su sucesora estuvieron impregnados del contenido de la llamada Declaración Política, aprobada el pasado viernes por el comité de ministros de los 23 países que forman el Consejo de Europa, inspirada por Marcelino Oreja.

40 años atrás

De una forma reiterativa se incide en proclamar la necesidad de que los países socialistas se aproximen al Consejo de Europa y en concreto se piensa en Polonia y Hungría como realidades más cercanas, dada su evolución política.En palabras de Oreja, si los miembros del Consejo vuelven la vista atrás comprobarán que hace 40 años, cuando, se fundó este organismo, "hubiera sido inimaginable que en la conmemoración de ese aniversario se dedicara un capítulo esencial a la cooperación con los países de la Europa del Este". Oreja ha dejado sobre la mesa del Consejo para su estudio " la creación de un Estatuto de Observador al que pudieran acceder delegaciones de los órganos parlamentarios de ciertos países del Este".

Durante este último quinquenio el Consejo de Europa ha ampliado sus filas, hasta llegar a 23, con dos nuevos países, San Marino y Finlandia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de mayo de 1989