BAJO LAS BOMBAS

La guerra dificulta la repatriación el cadáver del embajador en Beirut

Los bombardeos se reanudaron ayer en los dos sectores de Beirut, prolongando el infierno de fuego que el pasado domingo costó la vida al embajador de España en Líbano, Pedro Manuel de Arístegui, a su suegro, a su cuñada y a un guardaespaldas, al caer una bomba en su residencia. Se teme que la escalada de violencia dificulte la misión que, encabezada por Jorge Dezcallar, director general para Oriente Próximo y África, se propone devolver a su país el cuerpo del diplomático

Ayer por la tarde, mientras se esperaba la llegada de la misión, el cuerpo del embajador reposaba en el depósito del hospital del Sagrado Corazón, en Beirut este. La esposa de Pedro Manuel de Arístegui, Yumana, libanesa, herida por la misma bomba, se encontraba en estado estacionario tras una operación a vida o muerte. El personal de la embajada ignoraba si iba a ser trasladada junto al cadáver de su marido. Todo depende de lo que decidan los enviados: Dezcallar; Juan Díaz Pache, subdirector general de Asuntos Consulares; Joaquín Arístegui, hermano del diplomático fallecido y embajador en Nigeria, y Gonzalo, su hijo mayor. Todos ellos viajaron ayer tarde, en un Hércules C-130 rumbo a Damasco, desde donde está previsto que viajen a Beirut por tierra y desde allí, en helicóptero, a Chipre. El dolor y el desánimo se han adueñado de la representación española, en la que se han recibido multitud de muestras de pésame. En la zona oeste de Beirut, numerosos musulmanes se acercaron a esta enviada para expresar su condolencia. Aunque el general cristiano Michel Aoun, uno de los dos primeros ministros de Líbano, y fuentes de su mismo bando están intentando capitalizar la muerte de Arístegui y convertirle en una víctima de su causa, resulta claro que el embajador pertenecía a todos los líbaneses. El pésame dirigido a Felipe González de Walid Jumblat, jefe de las milicias drusas y secretario general del Partido Socialista Progresista, así lo demuestra, al igual que la Condecoración del Cedro, máxima distinción del país, otorgada a De Arístegui por Sallm Hoss, presidente del Gobierno musulmán. Por su parte, el príncipe Hassan, heredero de la corona jordana, envió un mensaje de condolencia al rey Juan Carlos. "Todos los libaneses le queríamos", recuerda el embajador de Líbano en España, Abbas Hamiye, amigo personal del diplomático. "Deseaba quedarse en Líbano, país al que consideraba su segunda patria, hasta verlo unificado y en paz", explica, al tiempo que expresa "la solidaridad de todos los libaneses, de todos los partidos" por la suerte corrida por el embajador. "Era el único embajador que podía recorrer todo Líbano, era un libanés más", recuerda Hamiye. En espera de que Pedro de Arístegui tenga un digno regreso a su patria, los españoles que quedamos en Beirut tratamos de sobrevivir. Y de rezar. Falta nos hace.Pasa a la página 3

Declaración de la CE

España mantendrá abierta su Embajada en Beirut

El regreso, según los planes iniciales que explicó Jorge Dezcallar, se efectuará en un helicóptero militar, que llevará el cuerpo de Arístegui hasta Chipre, desde donde se continuará viaje de regreso a España en el Hércules. Estaba previsto que la operación se completase el próximo jueves.Dezcallar declaró que tiene intención de visitar a la esposa de Pedro de Arístegui, Yumana, quien resultó gravemente herida por la explosión de la misma bomba que mató al diplomático español. Si, como parece probable, no se encuentra en condiciones de poder ser trasladada junto con los restos de su marido, el jefe de la delegación española intentará al menos que decida si sus dos hijos, Diego (de tres años) y Alejandra (de uno), viajan a España. En previsión de esta contingencia, forma parte de la comitiva la enfermera militar Pilar O'Kelly.

El primogénito del embajador, Gustavo de Arístegui, de 25 años y aspirante al ingreso en la escuela diplomática, visiblemente afectado pero orgulloso por el papel desempeñado por su padre en Líbano, destacó que éste había muerto en acto de servicio y confirmó que el embajador pensaba abandonar Líbano cuando concluyera la presidencia europea. "Mi padre ha efectuado un trabajo brillante y ha conseguido el afecto de todas las partes implicadas en un conflicto que dura 14 años", dijo. Su tío, que llegó desde Lagos (Nigería), donde es embajador, para acompañar los restos de su hermano, lamentó, dolorido, la pérdida de éste. "Era también", aseguró, "compañero de promoción y mi mejor amigo".

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