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Takeshita, bajo mínimos

El primer ministro de Japón sólo cuenta con un 3,9% de apoyo popular

Noboru Takeshita puede reclamar desde ayer, con todo derecho, un hueco en el Libro Guinness de los récords por batir el registro de gobernante con menor aceptación dentro de un país. Una encuesta pública difundida por la agencia de noticias japonesa Kyodo asegura que el primer ministro de Japón cuenta en estos momentos únicamente con un 3,9% de apoyo popular. El sondeo fue realizado los pasados días 13 y 14, inmediatamente después de que Takeshita tratara de aclarar su relación con el escándalo Recruit y que reconociera haber recibido directa o indirectamente de la compañía de servicios de información y de sus filiales más de 150 millones de yenes (alrededor de 135 millones de pesetas).

El miércoles pasado, 24 horas después de que Takeshita, admitiera en el Parlamento haber recibido directamente unos 100 millones de yenes e indirectamente otros 50 del emporio Recruit, los secretarios particulares de los principales líderes del Partido Liberal Democrático (PLD) se reunieron en una de las habitaciones de la séptima planta del edificio legislativo que se halla frente a la Dieta (como se denomina el Parlamento en Japón) para examinar la grave crisis política que atenaza especialmente al partido del Gobierno, envuelto en el escándalo de sobornos descubierto hace ocho meses, y que puede hacerle perder el ininterrumpido monopolio de poder que ha gozado desde que se creó, en 1955.El secretario del ex primer ministro Yastihiro Nakasone, sobre el que recaen las mayores sospechas de haber facilitado durante sus años de mandato (19821987) el sistema de corruptelas practicado por Hiromasa Ezoe, fundador de la compañía de servicios de información Recruit, que fue detenido el pasado enero, entró en la sala y dijo, en medio de un tenso ambiente: "Sentimos mucho lo que está ocurriendo, pero Nakasone reafirma que no está implicado y que no tiene intención de hacer una declaración bajo juramento en la Dieta sobre su papel en el caso".

Otro de los asistentes al encuentro, brazo derecho de un veterano y carismático ex ministro, que ruega no ser identificado, cuenta: "En ese momento, comprendimos que una vez más el pez gordo se nos había escapado". Nakasone afirma no haber recibido una sola moneda de los 70 millones de yenes obtenidos por sus ayudantes en la jugosa venta en bolsa de un paquete de 29.000 acciones que, Recruit Cosmos, una filial inmobiliaria de Recruit, les ofreció a precio de saldo antes de que salieran al mercado. Y se lava igualmente de toda culpa sobre la probable cuota que habría recibido en la operación que facilitó la compra de dos supercomputadores de la poderosa compañía de telecomunicaciones NTT por parte de Recruit.

Los jueces se divierten

La cuestión, sin embargo, estriba ahora en saber si realmente el juez investigador del caso, Yoshinaga Yusuke, se atreverá a llegar hasta el final en el desenredo de la madeja o simplemente irá filtrando por medio de la Prensa nuevos datos que fuercen un pacto por el que Takeshita y Nakasone acepten dar por terminada su carrera política y se ponga fin a la investigación con el procesamiento de las 13 personas que hasta ahora han sido detenidas. Además de Ezoe, cerebro de toda la operación, en esa lista están también dos ex altos funcionarios no políticos de los Ministerios de Trabajo y de Educación -los dos departamentos sobre los que Ezoe tejió toda la trama de corrupción- y el anterior presidente de la poderosa compañía NTT, Hisashi Shinto."Los jueces están disfrutando mucho poniendo cada día en una situación más comprometida a los líderes políticos. No sacan las pruebas definitivas para el procesamiento de Nakasone y de Takeshita, pero se vengan con el castigo social que representa el desprestigio de su imagen. Los dos están acabados", afirma el secretario particular de un ex ministro liberal, quien sostiene que el partido debe prepararse a hacer una travesía del desierto y a aceptar incluso la eventualidad de ir a la oposición.

Esta hipótesis parecía impensable hace apenas un mes, pero va adquiriendo cuerpo conforme el Gobierno se empantana en el escándalo y los partidos opositores no comunistas, con los socialistas al frente, buscan una plataforma unitaria que les posibilite gobernar. "En los 20 años que llevo en este país, veo por primera vez posible esa hipótesis", afirma un periodista europeo. "Sabernos que el PLD va a sufrir una sonora derrota en las próximas elecciones (este verano tendrá que ser renovada la mitad de la Cámara alta, y no más tarde de 12 meses, toda la Cámara baja), pero lo más importante es mantener ahora el tipo, cerrar filas y aguantar al menos hasta junio, para disolver el Parlamento una vez que logremos aprobar el presupuesto fiscal", sostiene una fuente bien informada del PLD.

El Gobierno ha decidido llevar adelante la discusión presupuestaria, dejando a un lado el boicoteo de la oposición, que exige, para regresar al debate, que Nakasone aclare bajo juramento su comportamiento en el escándalo. La Keidanren, la organización que agrupa a las mayores empresas del país y que es el principal soporte financiero del PLD, está enviando señales de aviso para expresar su inquietud por la evolución de los acontecimientos y la demora en la resolución del presupuesto, que tenía que haber sido aprobado antes del pasado 1 de abril, fecha en la que se inicia el año fiscal en Japón. El Gobierno quiere que el tema quede zanjado antes de que Takeshita inicie, el próximo día 29, una gira por varios países asiáticos, aunque la gravedad de la crisis puede hacer suspender el viaje del primer ministro.

Nakasone y Takeshita son considerados ahora por la mayoría de los analistas como "cadáveres políticos". Pero el luto acaba de alcanzar también al secretario general del partido, Shintaro Abe, a quien la pesadilla de las filtraciones le ha llevado en pocas horas a la tumba política. Abe estaba ya manchado por el escándalo. Su secretario se embolsó más de 30 millones de pesetas gracias a la venta de 17.000 acciones ofrecidas por Recruit Cosmos. Pero ha trascendido que su implicación es mucho mayor. "El pasado viernes reconoció haberse enterado sólo ahora que Recruit ingresó en la cuenta bancaria de su esposa unos nueve millones de pesetas en concepto de supuestos honorarios percibidos como asesora de la firma desde febrero de 1986 a agosto de 1988, aunque aseguró que tanto él como su mujer eran ajenos a esos ingresos que la empresa hacía mensualmente y culpó de todo a su secretario.

La ironía del caso es que fue el diario Mainichi, el periódico en el que trabajó antes de dedicarse a la política Abe, quien reveló en exclusiva la información. Pero horas después, de nuevo unas sospechosas "fuentes bien informadas" aplastaban la reputación del secretario general al revelar que Shintaro Abe habría recibido de la compañía de Ezoe unos 90 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de abril de 1989