Durísima crítica de Stipe Suvar a la política del líder serbio Milosevic

En la vida política yugoslava se han introducido nuevas prácticas "que parten del principio de que está permitido todo lo que el pueblo quiera, siempre que nosotros creemos sus deseos", declaró el croata Stipe Suvar, número uno de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia en una reunión del Comité Central de la Liga de Croacia celebrada el pasado miércoles. Suvar se refería así, sin nombrarla, a la política populista del líder serbio, Slobodan Milosevic.El jefe del partido comunista yugoslavo añadió también que cuando hablan de su pueblo, algunos dirigentes de la Liga se refieren sólo a su pueblo y olvidan la existencia de otros". La durísima crítica al populismo de Milosevic se produjo en vísperas del pleno del Comité Central convocado para hoy, donde se discutirá si el próximo congreso de la Liga será ordinario o extraordinario.

La cuestión semántica es lo de menos. En un congreso ordinario, el Comité Central elabora el orden del día y las repúblicas y las provincias eligen a sus delegados de forma paritaria. En un congreso extraordinario, el orden del día lo propone el que presenta la moción de convocarlo y los delegados vienen elegidos en función del número de los miembros del partido. En el contexto de las tensiones étnicas yugoslavas, donde cada etnia tiene su programa político dentro del partido, la cuestión formal acerca del nombre del congreso adquiere un aspecto distinto: la lucha por la imposición de un determinado modelo político.

Mayoría de Serbia

El congreso extraordinario fue convocado por la provincia autónoma de Voivodina, cuya dirección actual apoya el proyecto político serbio -partido fuerte con papel de vanguardia en la sociedad y con nuevos cuadros moralmente limpios-. Por otra parte, Serbia y sus aliados cuentan con la mayoría de los miembros del partido.En las reuniones paralelas del Comité Central celebradas en Croacia y en Serbia las conclusiones finales fueron opuestas. Croacia se opuso a un congreso extraordinario, mientras que Serbia lo secundó. En contra de las previsiones de algunos analistas, según las cuales Milosevic bajaría de tono una vez cambiada la Constitución serbia, éste ha anunciado nuevas batallas. "Serbia", dijo, "no se ha convertido en un Estado para dormir y adornarse con los laureles de su victoria, sino para luchar por una Yugoslavia fuerte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 13 de abril de 1989.

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