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Incidente entre un diplomático español y otro sirio

Jorge Dezcallar, director general de África y Medio Oriente del Ministerio de Asuntos Exteriores español, y el encargado de negocios de Siria en España, Massoun Kassawatt, protagonizaron recientemente en un restaurante de Madrid un agrio enfrentamiento durante una reunión informativa de los embajadores de países árabes con el funcionario español.

La reunión fue convocada por el decano de los embajadores árabes en Madrid, el saudí Nur Ibrahim. Se hallaba presente, entre otros, el embajador argelino, Jatib. Entre los ausentes figuraba el representante marroquí, a la sazón en Rabat. Este tipo de comida es habitual entre el director general español y embajadores de países árabes y a ellas asisten además el delegado de la Liga Árabe en España y el representante de la Organización para la Liberación de Palestina.El almuerzo, celebrado en un restaurante madrileño de la calle de Orense, discurría en principio en un clima afable. El funcionario español informaba a los diplomáticos árabes sobre la política de la presidencia comunitaria europea hacia el Oriente Próximo. Los árabes evocaron las relaciones culturales hispano-israelíes y salió a colación la reciente visita a Israel del ministro español de Cultura, Jorge Semprún.

El hecho encontró distintas explicaciones por parte de los asistentes. Kassawatt dijo que hacia Israel desde Europa se seguía una "política de dos caras" y pidió sanciones. El ambiente se fue caldeando. El funcionario español señaló por su parte que no había asistido a la reunión para someter la política española al juicio de los comensales.

El enfrentamiento sobrevino acto seguido, después de una frase del diplomático sirio en la que advirtió que el hecho de que Francia instara a un debate internacional sobre el conflicto libanés, en el Consejo de Seguridad de la ONU, sería similar a que los árabes pidieran hacer lo, mismo con el conflicto vasco.

El tono de la reunión se vio abruptamente alterado. Jorge Dezcallar dijo al diplomático sirio que en su ánimo no contaba el deseo de polemizar, ya que la reunión era meramente informatíva. Seguidamente le indicó al representante diplomático sirio que o bien rectificaba sus palabras o de lo contrario, abandonaría la reunión.

Gesto adusto

Como quiera que éste no rectificara y, en boca de fuentes diplomáticas españolas, intensificara su gesto ya adusto y siguiera insistiendo en una actitud de inconveniencia impertinente", Dezcallar anunció que abandonaba la reunión y el almuerzo. 'La paciencia tiene un límite", fueron sus palabras. Al poco, según fuentes árabes, abandonó la sala, extremo éste que fue negado por el diplomático español en conversación con EL PAÍS.En conversación con el diplomático sirio, Massoun Kassawatt dijo a EL PAÍS que por respeto al país anfitrión en el que se encuentra y también al director general español, subsumía su versión de lo sucedido a la dada por Jorge Dezcallar. "Declino dar cualquier información sobre este asunto. El señor Dezcallar es una fuente fidedigna", aseguró. Agregó asimismo que en sus palabras no creyó en ningún momento rebasar su cometido diplomático, puesto que expuso su punto de vista "sobre un asunto determinado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de abril de 1989