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CARTAS AL DIRECTOR

Vejaciones en el aeropuerto

Santa Cruz de Tenerife.

Fui testigo, en el aeropuerto de Barajas, de una serie de vejaciones cornetidas por la policía española hacia ciudadanos latinoamericarios -concretamente argentinos y dominicanos- que llegaban a España con sus pasaportes en regla y cumpliendo todos los requisitos que las autoridades españolas establecen para su entrada en el país.Los dominicanos, en su mayor parte mujeres, fueron recluidos durante horas en la sala de tránsitos, sin ninguna contemplación, retenidos sus pasaportes y sus billetes de ida y vuelta. Habían sido interrogados a la entrada de la aduana como si fueran vulgares delincuentes y maltratados de palabra.

Los familiares de estas personas que aguardaban en el aeropuerto pasaron más de 12 horas en la comisaría de Barajas, soportando una actitud de desprecio por parte de los funcionarios policiales, indigna de un país que intenta liderar al pueblo que veja a Latinoamérica. Me recordaba a la policía de una dictadura o de una república bananera, y sentí auténtica vergüenza. Los familiares solamente deseaban hablar con los que llegaban y trasladarles algo de consuelo antes de que fueran admitidos en España o repatriados. No se les permitió hacerlo, y Barajas se convirtió, por unos momentos, en una prisión incomunicada por decisión de cualquier mando policial. Tampoco tuvieron acceso los familiares a responsable policial alguno: los funcionarios de extranjería desayunaban, tomaban café, comian, pasando olímpicamente de los que esperaban, temerosos, el destino de sus allegados detenidos durante horas y horas en la sala de tránsitos.

Cuando una persona a la que acompañaba intentó pedir explicaciones a los funcionarios policiales, éstos le echaron prácticamente de la comisaría, en una actitud a la que se encuentra difícil calificativo. Lo único que espero es que Interior recicle, reeduque o reemplace a quienes tienen obligación de ser amables con el público y de tratar a los ciudadanos como personas, no como perros. Y me gustaría saber qué haremos los españoles que viajemos a Latinoamérica si tenemos que soportar en el futuro un trato similar al que están recibiendo en España, al entrar, los ciudadanos del mundo hispano.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de abril de 1989