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Del luto al 'rock'

El emperador Showa será sepultado hoy en el mausoleo imperial, en Hachioji, junto con sus más preciados objetos personales, de acuerdo con la tradición del Trono del Crisantemo. Un microscopio fabricado en Alemania con el que Hirohito realizaba sus estudios biológicos de especies marinas y una caja de madera de ciprés donde el emperador guardaba la clasificación de los principales competidores en los torneos de sumo, la lucha japonesa entre gigantes, acompañarán al emperador en su tumba, junto con su sombrero, varios trajes, corbatas y zapatos.

En los más de 2.000 años de dinastía del Trono del Crisantemo, tan sólo en el siglo V se excavó la tumba del emperador Nintoku, para recuperar una espada y un espejo ovalado que, junto a las joyas de la corona, constituyen hoy los símbolos sagrados de la sucesión al trono de Japón.

En ese ambiente de tradiciones y ritos, en una jornada de luto nacional, donde cerrarán hasta los grandes almacenes de una sociedad superconsumista, un grupo de disidentes de la institución imperial ha organizado una original protesta contra el que ellos consideran principal responsable del pasado militarista japonés: un festival de rock de siete horas de duración. "Estamos en una campaña contra la guerra, y ésta es una buena oportunidad para demostrarlo", explicó Yoshie Yabe, líder de un grupo femenino de rock.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de febrero de 1989