Incidentes durante el desalojo forzoso de 14 viviendas del casco viejo de Zaragoza

Un grupo de vecinos del casco viejo de Zaragoza fue desalojado ayer por efectivos de la Policía Municipal de un edificio declarado en ruina inminente. Los 14 propietarios de los pisos del número 39 de la calle de San Blas, en la parte vieja de la ciudad, reivindican la rehabilitación del edificio, mientras que el Ayuntamiento ordenó su desalojo por ruina el pasado mes de mayo.

Los inquilinos, en su mayoría jubilados, acompañados de otros vecinos del barrio, se encerraron ayer en los pisos, que ya han comenzado a ser demolidos, siendo desalojados por miembros de la policía local en medio de una gran tensión y forcejeos entre ocupantes y agentes, resultando alguno con contusiones. Cinco de los desalojados por la fuerza fueron detenidos y puestos en libertad después de instruirse diligencias.Por otra parte, desde el pasado martes permanecen en huelga de hambre cinco de los propietarios, encerrados en la sede de la asociación de vecinos Lanuza-Casco Viejo, que apoyan las reivindicaciones de los inquilinos, mientras que los comerciantes de otros sectores se muestran partidarios de demoler el edificio. Los técnicos del Ayuntamiento declararon en ruina el inmueble el pasado mes de mayo, y sus inquilinos fueron obligados a desalojarlo. Los propietarios recurrieron la orden de demolición ante la Audiencia, al entender que es posible la rehabilitación del edificio. Critican al Ayuntamiento por haber ordenado la demolición sin que se hayan pronunciado los tribunales.

Cada propietario tendrá que pagar unas 300.000 pesetas por el derribo, ya que, en caso contrario, podrían perder sus derechos sobre el solar. Los vecinos afectados solicitan que, de no conservarse el edificio, sea el Ayuntamiento el que pague la demolición, y que se edifique un mayor número de pisos que el actual, cediendo al Ayuntamiento los sobrantes para financiar la operación. Rehabilitar el edificio, que ya ha comenzado a ser derribado, costaría entre cuatro y cinco millones de pesetas, casi igual que lo que se pagará por el derribo.

Nuevos derribos

El Ayuntamiento se atiene a los tres expedientes técnicos que declaran el inmueble en ruina, y asegura que llevará adelante la demolición.El caso de los vecinos del número 39 de San Blas no es el único, ya que próximamente saldrán a información pública las obras para el ensanche de una calle del casco viejo que afectará a 153 viviendas, de las que 60 están habitadas por personas modestas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de febrero de 1989.

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