Abandona su escaño el diputado 'crítico' del PSOE Mario Trinidad

El diputado socialista Mario Trinidad ha decidido abandonar su escaño en el Congreso de forma inmediata, de manera que no volverá en febrero, cuando comience el nuevo período de sesiones. Trinidad ha pedido el reingreso en el Cuerpo de Agregados de Turismo y ha sido destinado al Consulado de España en Chicago, en Estados Unidos. Trinidad renunció a su cargo de subsecretario de Cultura en 1985. Hace un año fracasó en su intento de formar un grupo de debate teórico en busca de una posible alternativa económica.Trinidad ha sido considerado desde que dejó el ministerio como una persona "crítica" a las tesis oficiales del Gobierno socialista, lo que no parece ser ajeno a su decisión de abandonar la vida política activa y dedicarse a su vida profesional.

Por otra parte, diputados del PSOE estiman que el ex ministro de Sanidad Ernest Lluch podría abandonar también su escaño. Este extremo no ha podido ser confirmado al resultar imposible localizarle en estos días. No obstante, diputados socialistas que viajaron con él la semana pasada a Lisboa, en una delegación parlamentaria, aseguran que Lluch había comentado la posibilidad de dejar el Congreso y volver a la Universidad.

Parlamentarios del PSOE por circunscripciones catalanas manifestaron que "desde hace mucho tiempo" Lluch ha manifestado su intención de dejar el escaño, dedicarse a la Universidad e incluso seguir cursos de especialización en EE UU.

Mario Trinidad, que ha confirmado personalmente a este periódico su renuncia al escaño, ocupó la Subsecretaría del Ministerio de Cultura entre diciembre de 1982 y abril de 1985, cargo que dejó voluntariamente. Aunque no explicó las causas, eran conocidas sus divergencias con el entonces ministro de Cultura, Javier Solana.

Escudero y los cambios

De otra parte, Manuel Escudero, coordinador del Programa 2000 del PSOE, ha manifestado que el mismo debe dedicarse "preferentemente" a debatir los problemas que estaban en el fondo de la huelga del día 14. "Los acontecimientos se nos han adelantado, y hay que darles respuesta, por supuesto sobre la base de la legitimidad de este Gobierno", afirmó.

Escudero ha sugerido a la dirección de su partido la conveniencia de introducir cambios en ese sentido. "El Programa 2000 no puede ser un florero ideológico o un amable ejercicio académico, sino el lugar donde debe debatirse de verdad sobre políticas de empleo, o si es progresista o no repartir el trabajo existente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de diciembre de 1988.

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